Segunda intervención del Presidente Iván Duque Márquez en la Mesa de Paz con Legalidad, dentro de la Gran Conversación Nacional

Discurso

Segunda intervención del Presidente Iván Duque Márquez en la Mesa de Paz con Legalidad, dentro de la Gran Conversación Nacional

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Bogotá, 29 de noviembre de 2019.

 

Yo quiero hacer unas reflexiones acá, si me permiten.

Primero, cuál es el sentido de este de este ejercicio. Por qué este ejercicio, por qué estamos empezando esta semana, por qué es un proceso abierto.

En primer lugar, yo creo que lo primero que nosotros necesitamos en nuestra sociedad en líneas generales, es quitarnos rabias, quitarnos prejuicios.

Lo primero para poder construir un ejercicio colectivo de paz –y me refiero paz entre la sociedad colombiana– es de verdad quitarnos prejuicios. No ubicar al uno en el extremo y al otro en el otro extremo, para poder iniciar una conversación y escucharnos.

Yo llevo 15 meses en la Presidencia en la República. Yo hace dos años largos o más, participé con la doctora Marta Lucía (Ramírez, Vicepresidenta) y con otras personas, en la elección del plebiscito.

Y una de las cosas que yo siempre dije, yo tenía una posición, tenía unos argumentos, tenía unas unos principios, que los esgrimí siempre sin referirme a las personas que defendían la otra posición ni como contradictores, ni como enemigos, ni siquiera, como antagonistas.

Y de hecho siempre dije en aquel momento que independientemente del resultado y el veredicto de las urnas, teníamos que abrir un camino para un acuerdo en el país.

Pasaron dos años después del pronunciamiento en las urnas y como Presidente de la República enfrenté unas normas, unas leyes que están vigentes y que tienen que ver con muchos de estos temas.

Y lo primero para quitarnos los prejuicios, es importante ver lo que se ha construido. Porque si lo que se ha construido, lo negamos, entonces ya no es una conversación; ya es una estigmatización, porque es no estar dispuesto ni a escuchar ni a entender el ejercicio que se está haciendo colectivamente.

Yo he visitado cuatro veces ETCR (Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación) y sigo visitando más. He estado en Pondores, en Tierralta, en Tierragrata, en Icononzo, hablando con excombatientes, compartiendo con ellos, escuchándolos, conociendo sus anhelos, sus expectativas.

Y una de las cosas que a mí más me motiva es que, genuinamente, creo que hoy nadie puede dudar de que el proceso de reincorporación es una necesidad para todos y que debe salir bien, porque la reincorporación es la piedra angular de este proceso.

Podemos hacer bien todo lo demás, pero si la reincorporación no sale bien, esto queda truncado para siempre.

Y cuando nosotros vemos algo que estaba, como lo dijo Jean Arnault (exjefe de la Misión de Verificación de la ONU), apreciado Carlos (Ruiz Massieu, actual Jefe de la Misión), cuando recién llegué a la Presidencia, decía esto es un proceso frágil. Y la mejor manera para reducirle su fragilidad, es que la reincorporación salga bien.

Esa es la razón por la cual se han tomado medidas para extender en el tiempo, para transformar esos espacios, para garantizar proyectos productivos, para buscar propiedad, para buscar entendimiento entre las comunidades.

Esa es la razón por la cual los proyectos productivos colectivos e individuales han sido una prioridad para nosotros. Cuando hablamos de cómo llegar a esos territorios –es que son 16 PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial), 170 municipios, más de 11 mil veredas–, es porque hay que llegar a esos territorios y mostrar que llega la seguridad y la justicia, pero que llega también el resto de los brazos sociales del Estado.

Y de nuevo, también para quitar los prejuicios y entender las líneas de tiempo, aquí estamos definiendo una agenda que va a durar más de dos gobiernos.

Y muchas de las cosas que estamos haciendo hoy para ordenar este proceso, quizás no la vamos a ver en este Gobierno. Pero dejamos una hoja de ruta para que esto salga bien pensando en el país.

Entonces yo sí quiero invitar a que esta primera aproximación no la hagamos con molestia, no la hagamos con prejuicio. Hagámoslo entendiendo que esto no es un ejercicio, ni es fácil y nadie dijo que iba a ser fácil. Ni es inmediato, ni mucho menos es milagroso.

Y acá todas las voces son importantísimas. Yo escuchaba ahora al sargento Lenis. Qué importante también escuchar en el marco de esta conversación lo que también está pidiendo la reserva activa.

Qué importante también nosotros entender que sí, la protesta pacífica en nuestro país es un derecho. Pero qué significa pacífica, cuál es el límite del término pacífico.

Porque lo que también hay que tener en cuenta es que lo pacífico significa no afectar los derechos de los demás. Lo pacífico significa es no dañarle la calidad de vida también al otro.

Esa es la razón por la cual yo creo que hay una diferencia muy clara entre la expresión general, que es siempre válida y que merece ser observada y escuchada, pero no  interrumpirles a otras personas el desarrollo de sus derechos. Y me refiero concretamente a la movilidad, al derecho al trabajo.

Y me parece bien que es importante que nosotros hagamos una reflexión. Para escuchar todas estas visiones era necesario ver daños por un billón de pesos en el país.

Genuinamente no lo creo.

Porque además, estos temas, esto que se ha venido implementando y avanzando desde el 7 de agosto, que no es caprichoso, se ha hecho escuchando a todas las partes; a los observadores, a los organismos internacionales. Se ha hecho escuchando a los mismos excombatientes. Se ha estado en las distintas instancias donde estos temas se ventilan.

Entonces es bien importante que en la conversación también se vea que si hay avances no se nieguen y más bien se profundicen. Porque yo creo que aquí no hay nadie que esté en esta mesa no queriendo que al país le vaya bien en la construcción de una paz confiable, creíble, legal, con estado de derecho.

Y me parece también importante decir lo siguiente. Las instancias que tiene el país  son importantes y las reclamaciones de todos son importantes. Pero somos una democracia también. Y son igualmente importantes las expresiones que tengan los ciudadanos en un foro como la que también tienen en las urnas.

Y que si alguien está reclamando que se desmonte algo, pues qué bueno que en el diálogo nacional también entendamos quiénes pueden ser los afectados, porque eso hace que la conversación no sea unilateral.

Y como Presidente de los colombianos, yo soy Presidente de los que marchan, de los que no marchan, de los que están en la casa, de los que no está en la casa, de los que votaron por mí, de los que no votaron por mí, de los que les gusta lo que hace el Gobierno, de los que no les gusta. ¡Con todos!

Y el ejercicio de iniciar una conversación nacional –que no es este salón, que no es este recinto, que también quiere tener plataformas abiertas para escuchar a los ciudadanos– es para que nosotros entendamos cuáles son las urgencias inmediatas.

Cuando yo veo que hay personas que dicen ‘es que yo me estoy manifestando porque el Gobierno del Presidente Duque no ha hecho nada por la implementación de la paz y es un enemigo de la paz’, lo primero que yo siento es, ahí hay una brecha de desinformación.

Que la tenemos que llenar nosotros. Pero qué importante que entre toda la sociedad la llenemos, porque yo por eso yo digo, analicen el Plan Marco.

Pero no por eso tampoco podemos dejar de expresar las cosas que en sociedad preocupan. Preocupan para cualquier ciudadano.

Cuando yo veo víctimas acá, que seguramente ahora se van a expresar, y  escuchábamos ahora documento que nos dejaban las víctimas de las Farc, por ejemplo, ellos no son enemigos de ninguna paz.

Lo que está reclamando sí es donde está la reparación. La reparación moral, la reparación económica, la reparación social.

Cuando escuchamos también testimonios de otras personas que fueron flagelados por otros grupos armados, es lo mismo.

Y yo genuinamente creo que para construir la paz que Colombia se merece, dejemos atrás los conflictos políticos del pasado y sentémonos en una lógica de mirar hacia delante, y entendamos que la manera de construir una paz creíble también implica que no haya repetición y que no haya reincidencia, porque entonces, sí existe, genera frustraciones y dolores en los que fueron afectados hacia atrás.

Y que las normas y que las regulaciones de las acciones y que las políticas públicas que tomamos en esta dirección realmente favorezcan a un país que quiere pasar la página, y no tener que seguir viendo más cabecillas, más jefes de cartel, más grupos armados organizados.

Porque yo nuevo les digo, este no es un ejercicio de pugilato con el Gobierno. Es cierto, el Gobierno tendrá siempre que asumir a mayor cantidad de críticas en una sociedad.

Nosotros llevamos 15 meses, no 15 años. Y yo quisiera poder decir hemos resuelto todo, todo está resuelto. Pero  eso sería quizás una ilusión.

En el tema que nos convoca para hoy aquí están miembros del equipo Gobierno que quieren escuchar. Que cuando escuchamos a un líder social, o a una líder indígena, que cuando nos presentan las inquietudes del Cauca, no es para nosotros salir a la defensiva. Es para reconocer lo que nosotros hemos acertado y lo que no.

Pero yo les quiero pedir, aprovechemos este espacio de conversación para eso, para con tranquilidad, compartir lo que el uno siente frente a la realidad del país y cómo detrás de este ejercicio puede haber una construcción colectiva.

Porque a veces unas personas dicen, es que esto tiene que ser una negociación ya. Y tiene que ser sobre reclamaciones y tiene que ser sobre imperativos.

Entonces, no es una conversación. Porque esto no se trata de quién le cede a quién, sino de que somos capaces de construir juntos.

Porque cuando se habla, por ejemplo, de políticas económicas, las políticas económicas son para financiar lo que se está haciendo.

No se puede aislar la implementación de muchos de estos temas, de la discusión de tener unas finanzas públicas sólidas, ni de tener certidumbre en el país.

Nosotros no podemos hablar de cómo vamos a llegar sosteniblemente a esos 170 municipios PDET y cómo se van a implementar estos proyectos en el mediano plazo si no lo hacemos sobre la base de unas finanzas públicas sólidas, tranquilas, creíbles y confiables en la inversión.

Entonces esos son los principios.

Y yo les pido, el hecho de que yo esté acá, no es para que todas las intervenciones y todas las expresiones sean hacia mí o hacia reclamarme a mí. Yo lo hago, yo tomo nota y lo proceso con total humildad.

Pero yo también, quisiera invitarlos a la propuesta. A la propuesta.

Si nosotros sabemos que hay escenarios de protesta, pero por un momento decimos privilegiemos la propuesta, y tenemos este espacio para privilegiar la propuesta, sugieran usted.

Vea, sugiero que para que los PDET se hagan más rápido, lleguen a tal lugar, se hagan de esta manera. Sugiero que para poder nosotros garantizar proyectos productivos, hagámoslo de esta manera. Sugiero, además, que para la protección de líderes de manera colectiva, esta propuesta.

Y así como la tienen ustedes, la tendrán las personas que organizaron el paro y los que no lo organizaron, y los que están en los territorios, porque esta conversación queremos llevarle a los territorios.

Créanme, mi único interés acá es escuchar para construir. No es destruir, es construir. Y construir siempre es más difícil que destruir. Construir implica esto: escuchar para actuar.

Aquí hay partidos de distinta naturaleza. Aquí hay gremios, aquí hay asociaciones, aquí hay víctimas, aquí hay Fuerza Pública, reserva activa. Aquí hay organismos de control, defensores de derechos humanos, el Consejo Nacional de Paz.

Propongámonos que detrás de esta conversación prime ante todo cómo miramos hacia delante para hacer mejor este país.

Y yo cierro con esto, el rechazo total a la violencia.

Lo he dicho hoy y lo he dicho siempre: el rechazo total a la violencia.

Pero también, ayer, por ejemplo, alguien me debía. Lanzaban unas críticas clarísimas, por ejemplo, al Esmad.

Yo quiero decir una cosa en una reflexión como sociedad.

En 1977, en un paro nacional, se presentaron más de 50 muertes, según lo que he podido escuchar de distintas fuentes.

¿Qué pasaba en ese momento? El país no tenía ni cuerpos, ni protocolos, ni tácticas, ni estrategias para enfrentar fuertes disturbios.

Y se enfrentaban muchas de esas situaciones con las fuerzas convencionales, que no tenían ni la táctica, ni la estrategia, ni la preparación. Y el desenlace a raíz de esos choques lo sabemos.

No es Colombia. El mundo empezó a adoptar policías antidisturbios o cuerpos antidisturbios para poder, en esas situaciones, enfrentar con tácticas, estrategias, herramientas, la minimización de hechos fatales.

Y no es Colombia, es el mundo. Si bien estos cuerpos lograron reducir los incidentes fatales en estas situaciones, los riesgos desafortunadamente pueden estar.

Y yo, estoy absolutamente seguro de, que no hay un solo miembro de la Fuerza Pública, un solo miembro del Esmad, que cuando salga a las calles esté pensando a quién le va hacer daño.

Son personas como cualquiera de nosotros. Personas de bien. Y que cuando se presentan esos incidentes, a ellos también les duele. Y ponen la cara, y la tendrán que poner. Y además, se han sometido y han dicho que se van a someter a toda la valoración técnica sobre los protocolos y lo que ocurrió.

Pero no los llamemos asesinos. No partamos de la base de que ellos son un cuerpo para hacerle mal a la sociedad colombiana.

Mientras haya expresiones pacíficas, ellos tendrán siempre además que garantizar que esa paz reine en el país.

Muchos de ellos han tenido que enfrentar actos de vandalismo terribles.

¿O no nos duele a nosotros que hayan violentado 40 estaciones de Transmilenio,  buscando paralizar el transporte público en una ciudad?

Hay 300 personas que han sido heridas. Hay un policía en Neiva que fue agredido con una papa bomba en su cara.

Y por supuesto, también quiero hacer la referencia, porque genuinamente he sentido dolor frente al caso de Dilan (Cruz). Hablé con su hermana (Denis), buscamos que su madre pudiera estar con ellos.

Y esas cosas uno quisiera, no se deberían presentar.

Pero también partamos de la base de una pregunta. También qué ha pasado con los valores nuestros como sociedad, donde para algunos es normal agredir a la Fuerza Pública.

Eso también debería servirnos a nosotros para una reflexión como país.

Y estoy seguro de que si nosotros partimos de la base dejar los prejuicios a un lado y construimos colectivamente, este país va a ser mucho mejor.

Yo no estoy acá buscando nada distinto a escucharlos. Y a que todas y cada una las opiniones que aquí se emitan sean respetadas por igual, anotadas por igual, procesadas por igual.

Porque ¿yo qué espero  de esta conversación que estamos abriendo?

Que salgan acciones también, puntuales, oportunas, para atender a la ciudadanía.

Quería hacer ese comentario doctora, María Victoria (Llorente), ‘profe’ (Jorge Restrepo). Permítanmelo.

Porque creo que es mi deber también propiciar que esta conversación sea lo más constructivo posible.

Muchas gracias.

(Fin/jpb/agp/epr/gta)

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