Palabras del Presidente Iván Duque en la instalación del Foro Educativo Nacional 2019

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la instalación del Foro Educativo Nacional 2019

Bogotá, 8 de octubre de 2019.

Yo quiero hacer hoy una reflexión profunda sobre la educación, sobre la historia, sobre la ética y sobre la ciudadanía en el marco del Bicentenario.

Estamos viviendo una época que demanda muchísimo de todos nuestros países.

Es una era donde la tecnología crece a una velocidad altamente exponencial. Donde vemos que la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la robótica, la computación en la nube, el análisis integrado de datos, se posicionan cada vez más como hitos diferenciadores.

Y si bien traen profundas oportunidades para los países que logran abrazar bien esas tecnologías, no dejan de representar también riesgos, si no tomamos las decisiones oportunas, y si no entendemos, también, que la educación global tiene que ser triunfadora en este entorno de cambio.

Dicho eso, también la educación representa hoy la mejor manera de mirar hacia el futuro en el merco de estas tecnologías.

Como lo dije hace unos días en la ciudad de Cartagena, por más inteligencia artificial que exista, nunca existirá creatividad artificial, porque ese es un sello propio, característico, del ser humano.

Y es en ese entorno de cambios también donde tenemos que darnos cuenta de que, según expertos, muchos de los niños que están entrando a los ciclos de formación trabajarán en profesiones que aún hoy no existen.

Y estamos viendo cómo las habilidades se van sustituyendo por otras. El trabajo en equipo, la capacidad de resolver problemas, la fundamentación analítica, la comprensión integral de información demandan cada vez más en el mercado laboral esas condiciones.

Volver al humanismo

Todo eso me lleva a decir que, si bien esas son realidades del mundo de hoy, también es profundamente necesario que nos demos cuenta de que hay que volver a ciertas esencias académicas que con el pasar del tiempo se han perdido.

Y profundamente quiero hacer la reflexión sobre la necesidad de volver al humanismo, de entender que el humanismo importa, de entender que es en la capacidad de situarse en los zapatos del otro donde empezamos a entender mejor el entorno social.

Y por eso, en ese entorno de humanismo, reflexionar sobre la historia, la geografía, la ética, la filosofía es necesario en los tiempos de hoy.

Yo quería empezar con estas reflexiones porque siempre he creído que no hay una mejor herramienta para cerrar las brechas en una sociedad que la educación.

Que no hay mejor patrimonio en el recuerdo de un niño que el recuerdo de un maestro, de un ‘profe’, de una ‘profe’, que nos entusiasmó y nos motivó hacia esos temas para los cuales tenemos vocación.

Decía un famoso filósofo que cultura es todo aquello que recordamos después de haber olvidado lo que hemos aprendido.

El buen profesor

Y esa es la gran diferencia que hace un buen profesor.

Un buen profesor un buen profesor deja enseñanzas para siempre.

Un buen profesor conecta el ímpetu, la avidez de conocimiento, con las fuentes, y le detona al niño o a la niña la capacidad de saber buscar permanentemente las respuestas a los problemas sociales.

El buen profesor es el que le busca al estudiante motivar su curiosidad. Aquel que también lo nutre de seguridad para entender que en el proceso educativo hay equivocaciones y que es muchas veces en la prueba ensayo-error como se forman los mejores talentos.

Yo digo esto hoy acá entre ustedes porque realmente me motiva ver a los docentes de Colombia.

Me motiva saludar a personas de tantas regiones del país que tienen que lidiar muchas veces con dificultades históricas y acumuladas, bien sea de recursos escasos o de materiales difíciles de acceder o de problemas de conectividad.

Los dos carriles de la competencia educativa

Pero justamente por reconocer lo que es la educación, justamente por reconocer lo que son los maestros, justamente por reconocer los retos de nuestro tiempo, es que en estos 14 meses de Gobierno hemos querido poner a la educación en un papel protagónico en nuestra administración y darnos cuenta que tenemos que saldar deudas históricas.

Yo no tengo duda de que la forma más clara de narrar esas deudas históricas se puede ver cuando miramos los dos carriles de la competencia educativa. Y yo esto lo he mencionado en muchísimos foros y lo quiero hacer hoy aquí.

Cuando vemos a los niños de las familias más privilegiadas económicamente, nos damos cuenta que son niños que nacen, y siempre en sus primeros meses de vida tienen acceso a los micronutrientes necesarios para desarrollar y fortalecer la corteza prefrontal del cerebro.

Son niños que con esa alimentación también se fortalecen para el aprendizaje. 

Son niños que llegan, en su gran mayoría, a la educación preescolar y reciben asistencia integral con habilidades psicoemocionales, psicoafectivas, psicolingüísticas.

Son niños que en su gran mayoría llegan a la jornada única con una gran oferta extracurricular. Que tienen los mejores laboratorios, las mejores canchas. Que tienen las mejores posibilidades de acceso a la tecnología.

Y casi siempre, cuando se gradúan, ingresan a la universidad.

Esa realidad del carril de los más privilegiados es bueno contrastarla, también, con el carril de los menos privilegiados en el país.

Muchos niños nacen y tienen carencias profundas de acceso a esos micronutrientes. Con dificultad consumen habitualmente el hierro, el zinc o el omega 3.

Con dificultad llegan a una educación preescolar de carácter integral. Con dificultad acceden a la jornada única, porque la gran mayoría está en la media jornada.

Hay precaria en los laboratorios, en la infraestructura, en la conectividad. Y después tienen serias dificultades para entrar a la educación superior.

La educación como protagonista de la Equidad

Cuando hemos visto que ahí está la deuda histórica, es donde nosotros hemos querido entrar a hacer los cambios estructurales. Es donde nosotros hemos querido poner a la educación como el protagonista de una agenda de Equidad.

Y por eso están nuestras tareas en marcha. Y por eso nosotros queremos ir todos los días por más, por el bien de nuestro país.

Por eso nos hemos fijado la tarea de fortalecer la alimentación escolar. De aumentar para este año en más de un 40% los recursos para la alimentación escolar y monitorear el escrutinio de las minutas alimenticias de los niños de Colombia.

Pero también, en el marco del Plan de Desarrollo, crear una institucionalidad no burocrática, pero una institucionalidad efectiva, que nos permita llevar esos recursos hacia los niños más vulnerables de nuestro país, y ¡óigase bien!, dar un salto cualitativo donde lleguemos al año 2022 con 7 millones de niños recibiendo esa alimentación con esos micronutrientes todas las mañanas dentro de sus jornadas académicas.

Así también se construye Equidad.

Pero por supuesto, la siguiente tarea que nos queda es fortalecer la educación integral a esa primera infancia. Y la meta que nos hemos trazado en el Plan de Desarrollo es pasar de uno a 2 millones de niños que tengan esa atención integral, que reciban es atención psicosocial, psicoafectiva, psicolingüística, psicoemocional, y darnos cuenta también de un reto adicional, señora Ministra de Educación (María Victoria Angulo).

Es que muchos de estos niños, por la situación difíciles de sus hogares, han sido víctimas de traumas, de estrés, que afectan sus condiciones de aprendizaje. Y que por lo tanto, el reto es aún mayor, porque más allá de lo académico, también hay que recuperar esa solidez afectiva y esas habilidades blandas.

Por eso nuestra meta es pasar de uno a dos millones de colombianos, de niños en esa atención integral.

Y a eso le sumamos la urgente tarea para nivelar esos dos carriles de competencia, de profundizar la jornada única en el país. Pero es profundizarla en virtud del conocimiento, de la integralidad en la formación.

Nuestra meta es pasar del 12 al 24 por ciento de los niños de la jornada única, pero al mismo tiempo, fortaleciendo la infraestructura, toda la capacidad formativa.

Pero desde luego, dándole el gran realce a quien tiene que conectar emocionalmente con esas tareas.

Formación de los maestros

Y eso son ustedes, los maestros de Colombia, los docentes de Colombia, los que transmiten ese conocimiento.

¿Nosotros qué nos hemos propuesto?

Por un lado, fortalecer la educación de los normalistas en el país y permitir la profesionalización de muchos normalistas en el país.

De habilitar, además, el acceso a la capacitación, el acceso a la tecnología, a los programas académicos y buscar esa certificación.

Pero, óigase muy bien, habilitar también para los docentes el acceso a maestrías especializaciones y doctorados. Buscar un mayor vínculo con Colciencias para los modelos académicos integrales y las nuevas metodologías docentes.

Y habilitar no solamente el empoderamiento de las metodologías académicas de los docentes, sino algo que ha sido también de parte de ustedes un reclamo histórico, y es ir cerrando las brechas salariales donde nosotros queremos dar todos los días pasos continuos.

Formación para el trabajo

A esa idea también le queremos incluir la posibilidad de mejorar la formación para el trabajo, sobre todo cuando vemos niveles de deserción en regiones del país que se acrecientan en los últimos tres años del bachillerato.

Y son muchos los jóvenes que quieren, o bien sea por la presión y la angustia del hogar o, por su propia motivación, entrar a trabajar, porque consideran que de pronto ya el ciclo académico no les está dando esas herramientas.

Pues ahí creemos que es urgente que nosotros también fortalezcamos en los últimos tres años del bachillerato esa formación técnica que les permita graduarse, en una mano por el diploma de bachiller, en la otra con el diploma de técnico.

Y ya hemos alcanzado 145 mil jóvenes con esa doble titulación en 14 meses de Gobierno y vamos por 650 mil para agosto del año 2022.

Porque eso es apostar, también, a darles habilidades. Pero ir mirando esas habilidades también en función de los retos de la tecnología de nuestro tiempo.

El reto de llegar a la educación superior

Y desde luego, el otro reto que nos asiste es llevar a esos jóvenes a la educación superior.

Muchos jóvenes en el país no han tenido esa posibilidad. Y por eso, en 14 meses de Gobierno, con el programa Generación E ya tenemos 67 mil jóvenes que están llegando gratuitamente a las universidades de Colombia y queremos llegar a 80 mil al finalizar el año, para llegar a 334 mil en agosto del año 2022, fortaleciendo, también, esa educación universitaria.

Cerrar brecha educativa

¿En qué se traducen nuestras decisiones para cerrar esas brechas?

Se traducen que en medio de las dificultades estamos privilegiado al sector educativo.

Por eso a mí me complace que en el año 2019 hayamos logrado el presupuesto más alto para la educación en nuestro país.

Pero será aún más alto para el año 2020, con más de 44 billones de pesos, lo cual pone a la educación en un lugar privilegiado dentro de nuestro Plan Nacional de Desarrollo (PND), Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad.

A eso le sumamos tener el mayor presupuesto que se haya garantizado, para la educación pública universitaria de nuestro país, con más de 4.5 billones de pesos.

Y que también estemos vinculando en esa atención integral todos los programas de formación para los docentes de Colombia.

Yo sé que falta mucho. Yo sé que cuando hay deudas que se ha acumulado, históricamente, los reclamos son válidos.

Pero aquí hemos mostrado, no solamente voluntad, sino que tenemos al frente del Ministerio de Educación a una mujer talentosa, comprometida, que ha vivido la educación en distintas facetas. Y que, además, creo que se ha puesto con amor la camiseta de todo el sector y de los docentes de Colombia.

Yo pido un aplauso para María Victoria Ángulo.

Volver a la cátedra de historia

Entonces, si esas transformaciones están en curso, permítanme ahora hacer las reflexiones de este encuentro, la historia.

Hace más de tres décadas se decidió retirar la cátedra de historia, porque había una idea, que había que mezclarla dentro del contenido de las ciencias sociales.

Pero resulta que en esa reflexión, a quienes tomaron esa decisión se les olvidó que un país que no reconoce su historia y no reconoce su memoria, es un país que puede estar condenado a repetirla o lo que es aún peor, a perder el respeto y la identidad por lo que han sido sus fundamentos ancestrales.

Se ha tomado la decisión, no solamente de acompañar la reglamentación de la ley que revive las cátedras de historia, sino que nosotros podamos estructurar en el sistema educativo una integralidad que también cobije la ética y que también cobije las condiciones ciudadanas.

Nosotros queremos que los estudiantes de Colombia no dejen de lado la formación humanística y la historia es muy importante en ese propósito.

Queremos, además, que marque hitos transversales. Que no esté solamente compartimentada, sino que se vaya enseñando a lo largo de todo el ciclo académico, invitando a los mismos docentes, en sus propias áreas del conocimiento, para que también se llenen de los contenidos de historia para transmitir valores a los estudiantes.

Y yo creo que en este Bicentenario, tan importante para nuestro país, sí que es necesario revisar, analizar, los fundamentos de los orígenes de nuestro país.

El 7 de agosto recordábamos la gesta heroica de la Campaña Libertadora. Días después recordábamos la llegada del Libertador a Bogotá.

Pero a esos hechos y a esas fechas los antecedieron temas tan importantes como el Congreso de Angostura, la Cumbre de Pore, los éxitos, y los fracasos también, de nuestros padres fundadores.

El papel de Anzoátegui, el papel de Santander, de Francisco Antonio Zea, de Pedro Gual, de Domingo Caicedo, de José Ignacio de Márquez.

Reconocer a las mujeres que participaron, además, en la gesta, y que sacrificaron a su familia, como lo hizo Simona Duque. Recordar también los bríos de Policarpa Salavarrieta.

Poder darles a conocer a los niños de Colombia que hay una historia afrocolombiana rica y poderosa que debemos todos abrazar, empezando por los fundamentos de San Basilio de Palenque, uno de los primeros pueblos libres de América.

Y también reconocer el papel de nuestras comunidades indígenas ancestrales, en la formación de nuestro país, para que entendamos también el gusto, la tradición y el impacto de las culturas.

Ese es el país que nosotros debemos construir. Un país donde esas identidades no se pierdan y, por el contrario, las podamos exaltar.

Mirar hacia la ética

Pero así como es de importante la historia, es muy importante mirar hacia la ética, en el contexto de la formación de ciudadanía.

A mí me parece muy importante que nosotros, como país, participamos en todas las grandes pruebas de evaluación internacional. Porque nos ayuda, porque nos da referentes.

Pero no nos equivoquemos. No se trata de lo que salga del ciclo formativo sea una prueba PISA o un examen de Estado.

De lo que se trata es que salga un ciudadano íntegro, un ciudadano con patriotismo, con amor por el país.

Y ahí la ética juega un papel fundamental, porque la ética consiste también en el comportamiento autónomo, pero al mismo tiempo el comportamiento heterónomo. Porque la ética nos compromete a nosotros con los valores y las necesidades del siglo 21.

Porque la ética nos implica a nosotros saber respetar al prójimo. Entender que si bien reclamamos nosotros nuestros derechos, también es en nuestros deberes como se forma ciudadanía.

A que tengamos la capacidad de entender que, en el siglo 21, la ética también implica una responsabilidad con el medio ambiente y con los ecosistemas.

A entender que existe una necesidad de economía circular. De reciclar, reutilizar, reducir; producir conservando, conservar produciendo.

Que se entienda que somos el país que tiene el 50% de los páramos del mundo. Que más del 50% de nuestro territorio es selva tropical húmeda, que el 35% de nuestro territorio continental, o un poco más, está en la región amazónica.

Que tenemos, además, la segunda biodiversidad por kilómetro cuadrado más grande del mundo, después del Brasil.

Y en esa ética del siglo 21, tenemos que abrazar también lo que llamarían algunos este Antropoceno, esta era del Antropoceno, donde tenemos que ser conscientes de nuestro papel para la protección del patrimonio natural de la tierra.

Y por supuesto, también, a partir de la ética y de la formación, derrotar comportamientos que queremos derrotar por el bien de nuestro país.

Que entendamos que cuando se presentan incidentes de violencia doméstica o de violencia contra la mujer, no se trata simplemente de un asunto de la mujer para denunciar y buscar la atención, sino que también se trata de cómo estamos formando a los hombres en nuestro país. Con qué valores, con qué respeto.

De cómo podemos también, en ese contexto de la ética, quitar los ‘ismos’. Del sectarismo, del machismo, del clientelismo, hitos que se forman si no tenemos una capacidad para prevenirlos en la solvencia y en la estructura del sistema educativo.

Yo creo que esta invitación que se hace hoy en este foro, donde están ustedes, los protagonistas de la educación, es fundamental. Porque no tengo duda de que son ustedes los que, con el amor con el cual dedican las horas a sus estudiantes, pueden hacer de esta visión de transmitir la historia, la ética y la ciudadanía, al nivel más puro de un niño, para que cuando ese niño crezca, ese niño tenga los mejores fundamentos morales.

Y como diría alguien, si educamos bien al niño, no tendremos nunca que castigar al adulto.

Yo creo, apreciados docentes, que es en este sentido que este foro que se abre tendrá grandes espacios de discusión.

Cuando hablamos de mirar hacia la historia, es también revisarla. No es caer en el determinismo histórico que les ha hecho daño a tantos países.

Porque la historia no se lee linealmente, y los mejores héroes, hombres y mujeres, de nuestra historia, también son en su integridad humana, seres falibles, con imperfecciones, con aciertos y desaciertos, que en la revisión histórica es muy importante para entender la personalidad de una nación.

Yo realmente me siento motivado de estar esta mañana ante ustedes, porque en este Gobierno hemos dado todo, y lo seguiremos dando, por fortalecer la educación como el mecanismo para construir Equidad.

Pero también como el mecanismo para que Colombia sea una nación donde la economía de la inspiración, de la creatividad y de la innovación, se construya a partir del talento de los ciudadanos.

Talento que solamente puede ser nutrido categóricamente si volvemos al humanismo y si entendemos que en las ciencias sociales también hay un complemento perfecto a las demandas de hoy, que se centran en ciencias,  matemáticas y lenguaje.

Yo los invito a ustedes a que sigamos construyendo.

Para mí la educación no es ni de izquierda ni de derecha; no tiene color partidista.

Avanzar en la educación es sentido común, pero además es un deber moral, por el bien de nuestros hijos.

Yo los invito a que todos sigamos caminando para esa Colombia donde la educación centrada en la formación del ciudadano ejemplar del siglo 21, con las herramientas técnicas y humanísticas, nos permita a nosotros conquistar mejores destinos.

Muchísimas, muchísimas gracias.

(Fin/gta)

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