Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque durante la puesta en operación del Túnel de Oriente

Foto: César Carrión - Presidencia

Medellín, 15 de agosto de 2019.

 

Yo quiero esta tarde hacer unas reflexiones. Quiero empezar por lo siguiente: Yo recuerdo muchas anécdotas de mi padre Iván Duque Escobar, un gobernador de Antioquia que amó con intensidad al departamento.

Yo recuerdo que él hacía constante mención a pensar en grande. Recordaba él que en 1982 empezó una obra que transformó para siempre el futuro del departamento de Antioquia y que también ha sido quizá la piedra angular del desarrollo de esta región donde estamos hoy. Me refiero al Aeropuerto José María Córdova.

Mi padre recordaba que cuando se inauguró la obra, estaba un joven Director del Aerocivil, que se llama Álvaro Uribe Vélez. Contaba mi papá que esa obra fue emblemática porque el Presidente Julio César Turbay Ayala siempre tenía ese compromiso con el departamento. Ese el joven Director del Aerocivil de aquel entonces cumplió entregando la obra antes de que concluyera el Gobierno del Presidente Turbay.

Años después, recorriendo el departamento, mi padre decía: Ojalá lleguen acá gobernantes que entiendan la importancia de integrar con velocidad ese Aeropuerto con una conexión a través del oriente.

Pasaron los años, y en 1997 el mismo joven que había sido Director de la Aeronáutica Civil firmaba el contrato número uno de esta obra. Seguía Antioquia pensando en grande.

Pasaron algunos años, y en el año 2008 otro gobernador de Antioquia retomó con mucho esmero el proyecto, dándole un nuevo aire, y me refiero al doctor Luis Alfredo Ramos, que está aquí presente. Entendía el entonces gobernador que las obras importantes no tienen ni color político ni color partidista. Se hacen pensando en el progreso.

Años después, volvieron algunas de esas prácticas que no queremos ver en Colombia, y es que las obras se dejen de hacer por razones políticas. Por tres años duró esta obra paralizada con argumentos pueriles, pero bastó que se diera también un nuevo proceso de cambio y llegara el gobernador Luis Pérez y encontrara una obra con el 13 por ciento de avance, y se comprometiera a sacarla adelante. Hoy estamos viendo el ciento por ciento de esa obra.

Pensar en grande

Porque eso es pensar en grande. Pensar en grande es mirar hacia el futuro y sacar adelante las iniciativas que necesita la comunidad.

Recuerdo un obsequio que me dio un amigo, hace unos años: un libro de un escritor que se llama Felix Rohatyn, que traduce al español el título ‘Grandes Iniciativas’. Ese libro mostraba los grandes proyectos de infraestructura en la historia de los Estados Unidos: el proyecto de los Grandes Lagos, el proyecto la gran interconexión de autopistas, el proyecto de la navegabilidad del Misisipi, el proyecto de la Central de Hoover. Decía Felix Rohatyn que esas obras se hacen grandes, porque lo que tienen es vocación en el tiempo.

¿Qué quiere decir eso? Que independientemente de los ciclos políticos, quienes van adelantando el ejercicio de la administración pública lo sacan adelante por el bien de la sociedad.

Eso es lo que yo quiero destacar hoy. Esta una obra emblemática, una obra que muestra lo mejor de nuestra ingeniería, que muestra lo mejor de nuestra capacidad creativa y que muestra, también con orgullo, lo que son nuestros amigos que nos acompañaron hoy con sus trajes naranja, los trabajadores incansables que hacen posible la infraestructura de nuestro país. A ustedes muchísimas gracias.

Lecciones de la obra

Yo sé que hoy se han dicho muchas cosas, pero yo quisiera destacar las grandes lecciones de esta obra.

Primero, visión. Visión de lo que necesita una región y de lo que es la competitividad. Segunda lección: la calidad el diseño y lo que significa tener un buen equipo de ingeniería y de contratistas. Porque cuando las obras se adelantan con decoro, con transparencia, con rigor, y se pueden acordar las matrices de riesgos entre los ejecutores y la administración, los proyectos se hacen realidad en el tiempo indicado.

Porque esa es la diferencia entre los contratistas que hacen obras y los contratistas que buscan ser cazadores de litigios para después enriquecerse a costa del Estado. Aquí está lo mejor de la honorabilidad de los empresarios de esta región.

Tercera lección: muchos de los que por años quisieron paralizar la obra, trataron de desdeñar la obra desde el punto de vista de ingeniería y, sobre todo, de la armonía entre el desarrollo y el medio ambiente.

Pero la gran lección que nos deja este proyecto es la conciliación de esos dos valores. Porque la obra no solamente se ha adelantado cuidando el patrimonio de acuíferos y cuidando el patrimonio de la montaña, sino que ha permitido un diseño donde la infraestructura bordea la naturaleza sin dañarla, y muestra que es perfectamente aplicable ese principio que tiene lógica, ética y estética.

La lógica de la ingeniería, la ética del respeto por el medio ambiente y la estética de una obra, que es admirada hoy por todos los colombianos, apreciados amigos.

Creo que la otra gran lección que nos deja es que esta obra no es coyuntural sino es estructural. Lo destaco en las palabras del Gobernador de Antioquia, Luis Pérez. Lo destacó escuchando a Andrés Julián Rondón, nuestro Alcalde Rionegro. También escuchando A nuestro buen amigo Federico Gutiérrez, Alcalde de Medellín.

Porque aquí se están encontrando una generación que hoy gobierna, pero una obra que va a servir para la competitividad de dos o tres generaciones más, y que le deben continuar muchos más proyectos.

Logros en infraestructura

Como Presidente, reconocer todas estas lecciones para mí es verdaderamente honroso, pero también me permite decirles a ustedes que, como Presidente, hemos querido acompañar estas iniciativas de infraestructura.

Porque es bueno decirle al país también lo que en tan solo un año de Gobierno se ha logrado. En un año, nosotros llegamos a la Presidencia y nos encontramos con que la gran mayoría de las grandes iniciativas viales del país estaban paralizadas o en conflictos jurídicos o estaban llenas de artilugios de confrontaciones legales o, sencillamente, con carencias de decisión.

Es aquí donde quiero destacar la labor de la Ministra de Transporte, Ángela Orozco, a quien yo –me atribuyó esa responsabilidad–, le pedí que asumiera la cartera de Transporte por sus habilidades gerenciales, por su gran solvencia jurídica y, sobre todo, por su excelente capacidad de armonizar el tener una visión grande y estar también en la gerencia diaria del detalle.

En un año, Ministra, usted logró reactivar el 70 por ciento de esas principales arterias para nuestro país. Veo aquí al doctor Juan Martín Caicedo (Presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura), a quien le dije, el año pasado, que esa iba a ser una bandera del Gobierno y que esto iba a impulsar el crecimiento.

Hoy, cuando veo al sector creciendo a dos dígitos, casi al 14 por ciento, nos damos cuenta de que hemos cumplido con la tarea de devolverle la confianza al sector de obras civiles en nuestro país.

Apreciado Gobernador, usted y yo veníamos en el carro conversando. Luis Pérez y yo, que tenemos una buena amistad, como decimos coloquialmente los colombianos, él me chicanea y yo le chicaneo.

Entonces me decía: ‘Es que este túnel es muy grande, muy largo, Presidente’. Yo le decía: ‘Espérese a que terminemos el de La Línea, en mayo del año entrante, y toda la conexión de la Cordillera Central’. Entonces me decía: ‘Pero es que usted no sabe el que voy a sacar ahora en unos meses’.

Eso debe ser, esas deben ser las discusiones del país: cómo hacemos mejores proyectos, cómo conectamos mejor los territorios, cómo le damos el bienestar a la ciudadanía.

Esas son las discusiones de verdad que se merece la sociedad colombiana, y no si las obras se paralizan o si las obras se continúan. Esa es la vieja política, ese es el viejo país. El país que piensa en grande es el que quiere hacer transformaciones pensando en el bienestar de la ciudadanía.

A mí me emociona, además, que nosotros estemos viendo que en un año retomamos esos proyectos. El Túnel lo recibimos casi paralizado. Y hoy también, como lo hacía ahora el expresidente Álvaro Uribe, le rindo un homenaje a un gran colombiano, a un hombre que tuve el placer de conocer y que fue profesor de varios de los aquí presentes, no solamente de usted, apreciado Alcalde, sino también del Director del Invías, del doctor Juan Esteban Gil. Quiero hacerle ese homenaje a Andrés Uriel Gallego, un colombiano ejemplar, trabajador y promotor de la infraestructura.

Siento, además, que en un año haber podido sacar adelante una iniciativa que es pensar en grande: la movilidad eléctrica. La Ley de movilidad eléctrica en el país, avanzar en tener una mejor calidad del aire y un parque automotor cada vez más limpio, y permitirles, además, a los propietarios de los vehículos de carga que tienen entre 1 y 3 vehículos, que también pueden hacer esa sustitución, con el acompañamiento de créditos blandos y, además, dándoles el incentivo de que emigren hacia vehículos más limpios. Otro logro importante que nosotros tenemos en tan solo un año.

Pero hoy, en un día tan especial donde celebramos esta gran infraestructura, querido Gobernador, de verdad lo felicitamos a usted y a su equipo maravilloso, yo tengo también que hacer referencia a un logro que, como digo yo, no es para que seamos complacientes, sino para que todos los días busquemos mucho más.

Crecimiento económico

Cuando empecé el Gobierno, como Presidente, jurando en la Plaza de Bolívar, habíamos visto que el crecimiento económico del año 2017 había sido del 1,4 por ciento. Les dije a los colombianos que tomaríamos decisiones, que tanto le prometimos a la ciudadanía durante una larga campaña, de bajarles la carga tributaria a los que generan empleo, a la micro, a la pequeña, a la mediana, a la gran empresa y, al mismo tiempo, promover inversión para que eso nos permitiera recuperar nuestra economía.

En los primeros dos trimestres de nuestro Gobierno, hemos llegado a crecimientos del 2,9 por ciento, y hoy me siento feliz de ver un avance, un avance que nos motiva a seguir adelante, porque Colombia está creciendo, un crecimiento trimestral del 3 por ciento, que nos sitúa muy por encima de la expectativa de crecimiento de toda la región.

Estas son señales concretas y tenemos que ir por más. Ni somos triunfalistas ni nos quedamos ahí. Pero eso muestra que cuando pensamos en grande, somos capaces de hacer las transformaciones que merece nuestra sociedad.

Resiliencia del pueblo antioqueño

Termino diciendo lo siguiente: Antioquia, esta tierra maravillosa, siempre nos deja nosotros grandes lecciones. ¿Qué ha tenido Antioquia que, de pronto, no han tenido otras regiones del país y que queremos que tengan? Es esa armonía entre el sector privado y el sector público para pensar en los grandes proyectos. Ese acompañamiento de todas las facultades de la academia para tratar de buscar la excelencia.

Yo se lo digo hoy a usted, Gobernador, y a usted, querido Alcalde: yo vine como candidato en medio una situación muy difícil que se vivió en Hidroituango. Después vine como Presidente electo. Y después, como Presidente en ejercicio, acompañé todo este proceso tan difícil para recuperar una gran obra para Colombia y para el departamento de Antioquia.

Me dolía a mí ver voces que le apostaban a la destrucción, pero la resiliencia de este país y la resiliencia del pueblo antioqueño permitieron recuperarla para el futuro de nuestro país.

Hoy, también, podemos decir con orgullo que este proyecto, que este gran Túnel, que esta gran arteria vial de 17 kilómetros, que costó cerca de 1 billón de pesos, que para algunos era una obra poco prioritaria, hoy vemos no solamente lo prioritaria que es sino lo importante que es para el futuro del departamento y el futuro de Colombia, mostrándole a la sociedad lo que es la resiliencia, el temple y la capacidad del pueblo antioqueño.

Muchísimas, muchísimas gracias.

(Fin/fca)

Relacionadas

/Multimedia/audios/737-Puesta-funcionamiento-Tunel-Oriente-20190815.mp3