Palabras del Presidente Iván Duque en la Misa Centenario de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la Misa Centenario de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá

Foto: archivo, Efraín Herrera - Presidencia

Chiquinquirá, Boyacá, 9 de julio de 2019.

 

Vengo esta mañana como un peregrino, vengo a rendirle honor a la Patrona de nuestro país, a esta maravillosa Virgen que ha iluminado a Colombia en todos los momentos, en los momentos de alegría, en los momentos difíciles, pero siempre ha sabido guiar esta Nación por la senda del bien.

Ha sabido guiar esta Nación en medio de las adversidades para que surja una Colombia de fe, una Colombia grande, una Colombia de gente buena, que hoy viene a rendirle tributo a su Virgen, a su Patrona, a esta Virgen de Chiquinquirá, que está presente en el corazón de toda la nación.

Vengo esta mañana, también, a que todos los colombianos rindamos este homenaje, pidiéndole a nuestra Patrona que nos ayude y nos guíe para que superemos los odios, las divisiones, para que superemos los prejuicios, y entendamos que lo que nos hace fuertes como nación, es el sentido de unidad y nunca la profundización de las divisiones.

Venimos hoy a pedirle a nuestra Patrona, que en todo el territorio nacional nos permita ser asertivos en la justicia social, que nos permita tener siempre la humildad y la devoción, para cerrar las brechas y para llegarle a los hogares más vulnerables, no solamente con soluciones, sino con el cariño y el afecto de toda una nación, para superarnos en nuestro destino.

Vengo esta mañana también a pedirle a nuestra Patrona, que ilumine a aquellos que han estado en el camino errático de la violencia, para que dejen este camino oscuro y vean el destino de la legalidad y el destino de la concordia, como la única forma de construir una verdadera y genuina paz en todo el territorio.

Vengo hoy a pedirle también a nuestra Patrona, que nos ilumine como sociedad para que entendamos el propósito de proteger nuestra casa común, como lo diría Su Santidad, el Papa Francisco, en proteger nuestra madre tierra, en proteger los recursos hídricos, en entender que cada fuente de agua como la que tenemos cerca, la Laguna de Fúquene, merece que todos ejerzamos nuestro deber de protegerla, de hacerla un patrimonio propio de nuestra nación.

Que todos entendamos el deber de proteger los ríos, los páramos, los nevados, esa maravillosa selva tropical que tiene nuestro país.

Y le pedimos también a nuestra Patrona, que este año, cuando se celebra el sínodo de la Amazonía, permita que todos los grandes líderes de nuestra iglesia católica, adopten ese mensaje para que tengamos una ética social de protección de los ecosistemas, para que entendamos que solamente protegiendo la casa común, podemos realmente construir desarrollo.

Hoy también vengo a pedirle a la Patrona de Colombia, que siembre en cada hogar de nuestra patria, un sentido de respeto fraterno y devoción por la familia como núcleo de la sociedad, para que no tengamos más niños víctimas, para que no veamos más abusos de la tierna niñez arrebatando su inocencia, para que logremos que desde la familia colombiana, sembremos los valores que deben perdurar en el tiempo.

Hoy vengo también, querida comunidad, a expresarles que en estos actos recordamos lo que ocurrió hace 100 años.

Hace 100 años Marco Fidel Suárez, también en la condición de peregrino, se acercó a nuestra Patrona para coronarla, pero también se acercó a ella, como lo hice hace un minuto, a arrodillarse, a pedirle, a suplicarle, que proteja nuestra tierra, nuestro país.

Y hace 100 años, de todos los rincones de Colombia, llegaron miles de ciudadanos a la Plaza de Bolívar para ver esa coronación.

Hoy, 100 años después, venimos para verla coronada, para expresarle nuestra gratitud y pedirle 100 años más de protección para todos los colombianos.

Fue en 1908 cuándo se empezó, por parte de un grupo de frailes y dirigentes y también de líderes de la sociedad, pedirle al entonces pontífice que nos permitiera hacer la coronación. Esa autorización se dio en 1910 y se materializó el 9 de julio de 1919.

Hoy estamos acá para rendirle todo el homenaje y para que todos en nuestras plegarias, entendamos que su guía es necesaria para el futuro de Colombia.

Por eso, querida comunidad, he traído el día de hoy una oración que quiero elevarla, con humildad, ante la Patrona de Colombia.

Oración a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá:

Dios te salve, Virgen del Rosario, madre amorosa de Chiquinquirá, rosa del cielo, reina de Colombia por siempre serás. En oración humilde te saludo desde este noble suelo boyacense, tierra mil veces bendita.

Madre de Dios, reina de ángeles y querubines, durante más de cuatro siglos has mostrado en Chiquinquirá tu rostro y has abrazado predilecto al pueblo colombiano. Oh madre clemente y pía, que escuchas nuestros clamores, tú eres para los pecadores el consuelo y la alegría.

Virgen anunciada llena de gracia, madre transformada por esa misma gracia, te recoges la memoria y la esperanza de un pueblo valiente, de soldados sin coraza, que entre lagos y pantanos, forjaron hace 200 años la independencia de nuestra patria.

Patrona de Colombia, con corona regia, hace 100 años ciñeron tu sien. Hoy tu mejor corona es la fe de Colombia, la mejor luna a tus pies es nuestra esperanza resiliente, tu mejor cetro es el amor que supera odios y rencores, tu mejor rosario son nuestros niños y jóvenes, tus mejores adornos son nuestras familias y nuestros ancianos.

Virgen renovada en tu lienzo milagroso, junto a mi esposa, mis hijos y los compatriotas que hoy nos acompañan, hoy vengo a implorarte, con San Juan Pablo II, que progrese y consolide el entendimiento, y se consolide una convivencia pacífica que abra nuevos caminos de justicia y progreso, especialmente para los más pobres y sufridos de nuestro país.

Chinita del Zulia en Venezuela, Patrona de Caraz en el Perú, vengo a pedirte con el Papa Francisco, tu intersección para que podamos construir un país que sea patria y casa para todos los colombianos. Vengo a pedirte también, por nuestros pueblos de América Latina y el Caribe, para que en ellos se besen la paz y la justicia.

Humilde campesina, asunta al cielo, modelo de mejor colombiana, reina de Colombia por siempre serás, es prenda tu nombre de júbilo y paz. Amén.

Muchísimas gracias.

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