Palabras del Presidente Iván Duque en la cuarta celebración del Día Nacional de Libertad Religiosa y de Cultos

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la cuarta celebración del Día Nacional de Libertad Religiosa y de Cultos

Foto: David Romo - Presidencia

Bogotá, 4 de julio de 2019.

 

Yo quiero esta mañana, si ustedes lo permiten, de una manera muy breve, expresarles por qué para mí este día es un día tan especial.

Yo siempre he creído que, la espiritualidad conduce al ser humano a cosas más grandes, que la espiritualidad nos ayuda a nosotros a desprendernos de vanidades, que nos ayuda a desprendernos de las tentaciones terrenales, que nos ayuda a desprendernos de la codicia, que nos ayuda a desprendernos de la envidia, que nos ayuda a desprendernos, muchas veces, del interés inmediato.

La espiritualidad nos ayuda a conectarnos frente a lo que es más sublime, y cómo lo diría alguien, a preferir la grandeza antes que el éxito.

Para mí el tener hoy la presencia de todos ustedes, es la demostración que en medio de la libertad religiosa, que en cada uno de los espacios de los aquí presentes, hay un liderazgo espiritual frente a la sociedad colombiana, podemos unir toda esta fuerza para llevar a Colombia a dar los pasos trascendentales que necesitamos.

No es fácil porque vivimos en un mundo, donde muchas veces los criterios inmediatistas, las noticias falsas, los ataques personales, la provocación, se hace más notoria cuando las palabras se mueven a tal velocidad a través de las redes, pero justamente, entendiendo e interpretando nuestra sociedad, es cuando nosotros tenemos que ser capaces de vislumbrar los retos que hay y trascender.

Cuando yo llegué a la Presidencia de la República, siempre me pregunté, espiritualmente todos los días, qué podía hacer para ser una mejor persona. Todos los seres humanos tenemos profundos defectos y luchamos todos los días por superarlos, pero cuando aspiré a la Presidencia, me preguntaba eso porque siempre he creído que no se puede ejercer el poder, si uno no tiene la pasión y la convicción personal de todos los días ser un mejor ser humano.

Y tengo la plena certeza, que todo lo que nosotros hemos construido en este proyecto de Gobierno, con mi compañera y amiga Marta Lucía Ramírez, Vicepresidenta de la República, primera mujer vicepresidente en la historia de nuestro país, con un gabinete maravilloso, con un equipo de funcionarios comprometidos; en esa propuesta de Gobierno, hay unos objetivos que son trascendentales y que yo quiero hacer referencia esta mañana.

No porque yo pretenda unir política y religión, o política y fe, o política y credo, sino porque creo además que el verdadero ejercicio de la política, está llamado a que no sean los intereses propios del clientelismo y la politiquería, sino la verdadera preocupación por el interés social, lo que nos permita a todos en medio de la separación de Estado e iglesia, ser capaces todos de acompañar un propósito para Colombia.

Desde el Gobierno, nosotros llevamos diez meses hablando de legalidad, y la legalidad es el imperio de la ley, pero la legalidad también parte de una base. No se puede hablar de legalidad, si no estamos invitando constantemente al pueblo colombiano para, también, hacer una reflexión ética y moral.

Es cierto que el derecho es heterónomo y que la moral es autónoma, pero lo que no podemos descuidar en la sociedad es hablar sobre los principios y sobre los valores.

Pierde mucho una sociedad cuando deja de hablar de valores, pierde mucho una sociedad cuando le da pena hablar de valores, pierde mucho la sociedad cuando se cree que los valores no hacen parte de la discusión política y de la discusión de lo público.

Nosotros, reconociendo esta gran libertad religiosa, pero entendiendo que todos queremos trabajar por los valores, hemos buscado con la Ministra María Victoria Ángulo (de Educación), restablecer en el ambiente escolar, esa discusión sobre los valores éticos y cívicos, de manera transversal en las cátedras y en el sistema escolar.

El respeto por el prójimo, el respeto por el otro, el entendimiento del otro, el de no acudir a la violencia verbal o física, para tratar de ganar poder o defender nuestros puntos de vista, es fundamental.

Y yo eso lo conecto también, con la actitud decidida que hemos tenido desde el Gobierno, para enfrentar cualquier forma de criminalidad, porque necesitamos que la sociedad colombiana también se libere desde la prevención, pero también desde la acción efectiva del Estado, frente a todos aquellos que quieren arrebatarle el pleno ejercicio de las libertades individuales y colectivas.

Dicho eso, nosotros consideramos importante volver a la conversación de la familia. La familia es el núcleo más importante de la sociedad, y a veces es inexplicable, pero algunos tratan con sectarismo de señalar, que los debates sobre la familia y la calidad de la familia, son debates extremistas.

No, todo lo contrario. Es el deber de nuestra sociedad reflexionar sobre cómo se están formando nuestras familias. No porque el Estado tenga que interferir o ir a invadir ese espacio, pero es necesario que nosotros reflexionamos sobre cómo están creciendo los niños en nuestra sociedad.

Y yo le he planteado muchas veces esto a la Ministra de Educación. Por años he visto que el debate de la calidad de la educación se ha centrado, en el mundo, sobre las pruebas PISA.

Y claro, está bien que nosotros tengamos sistemas de evaluación y que entendamos cómo le va a nuestros hijos en matemáticas, en lenguaje, en ciencias, pero de qué nos sirve a nosotros escalar posiciones en las pruebas PISA, cuando tenemos la mayor cantidad de víctimas y victimarios de la violencia, en la población joven que está entre los 18 y 25 años.

De qué nos sirve a nosotros escalar en las pruebas PISA, cuando siguen siendo preocupantes las cifras de embarazo adolescente en el país. De qué nos sirve a nosotros escalar en las pruebas PISA, cuando estamos viendo a mucha juventud perdiéndose en el territorio ante la tentación de la drogadicción o el reclutamiento de las bandas ilegales.

Yo creo, genuinamente, que hablar sobre la familia, poder invitar a padres y madres a que reflexionemos sobre cómo debemos educar en nuestro propio fuero, es fundamental. Por eso también queremos desde el Ministerio de Educación, avanzar en lo que nosotros llamamos las escuelas de padres.

Porque cuando los niños crecen en espacios hostiles, eso afecta su desempeño académico, afecta su propia idoneidad, afecta su propia autoestima. Por eso volver a esa discusión sobre la familia es tan importante, y hacerlo respetando las libertades religiosas es fundamental, pero también invitando a todas las iglesias para que, en su fuero, en su espacio, en su entorno de liderazgo, también contribuya a que esta discusión sea fructífera por el bien de nuestro país.

Y yo quiero también decirles que, en estos diez meses, los avances han sido grandes. Desde los temas que van desde la alimentación escolar, hasta tener los primeros jóvenes que llegan gratuitamente la universidad pública, pertenecientes a familias vulnerables.

Pero todo esto se tiene que solidificar con la capacidad de movilizar a la sociedad, hacia los grandes temas éticos y morales de nuestro tiempo.

Ustedes saben que yo tengo mi filiación, por decirlo así, en la fe. Soy orgullosamente católico y lo he predicado siempre, pero he tenido un gran entendimiento con todas las iglesias, cuando se trata de hablar de los intereses comunes.

Y eso también me tiene que llevar a plantearles a ustedes la urgente necesidad de que en este día, en el que celebramos las libertades religiosas, también entendamos que hay una causa común y tiene que ver con la protección de nuestro medio ambiente, de esta casa que todos tenemos, que es esta madre que nos alberga a todos.

Ese es un llamado muy importante, porque en la ética y en la moral del siglo XXI, todos también debemos procurar, que en las libertades religiosas generemos una conciencia colectiva de la protección de las fuentes de agua, de nuestros bosques, de la calidad del aire, de la flora y de la fauna.

Yo creo que este día también es propicio para que pongamos ese tema sobre la agenda.

Creo que es propicio también, que pongamos sobre la agenda los grandes desafíos, frente a los cuales no podemos tener vacilaciones.

A mí me preocupa que en Colombia tengamos una situación grave de narcotráfico, disparada en los últimos años, producto del crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos. Pero me preocupa porque ya la discusión no es como la de los años 80, donde se hablaba de países productores y países consumidores. Hoy tenemos países productores y consumidores, como es el caso nuestro.

Hoy tenemos niños que están viendo, en los entornos escolares, llegar a los jíbaros y en los parques, llegar a los jíbaros. Y en todos los diálogos que yo pude ejercer con ustedes, durante el camino a la Presidencia, les dije que yo llegaría a la Presidencia y buscaría que se prohibiera el porte de la dosis mínima en las calles de nuestro país, para que ese no fuera el escudo de los jíbaros y hemos cumplido.

Y les puedo decir a ustedes también, que yo respeto profundamente las decisiones de los tribunales, todavía no se conoce la sentencia de la Corte, pero quiero también decirles para la tranquilidad, que ese decretó sigue vigente porque al margen de la norma de la cual se ha referido la honorable Corte Constitucional, hay más normas del Código de Policía que nos mantienen a nosotros empoderados en esta tarea, como también la Ley 745 del año 2002.

Pero se los quiero decir, esa lucha frente a esa amenaza a la juventud, no la vamos a dejar de ejercer nunca y los quiero invitar a todos ustedes, para que sean los compañeros también en esa tarea, en el ámbito del diálogo que ustedes tienen con la familia y con la sociedad colombiana, queridos amigos.

Y quiero hacer unas referencias también hoy, desde el punto de vista el Ministerio del Interior.

Yo le he dicho a la Ministra (del Interior) Nancy Patricia, que busquemos que las iglesias, todas, tengan la posibilidad de contribuir y participar en los proyectos de carácter social que se adelantan con la sociedad colombiana.

Con su respectivo, por supuesto, ordenamiento institucional, con sus fundaciones y demás, porque eso también hace parte de poder llegar con la innovación social a los territorios.

Yo le he pedido a la Ministra que cuando hablemos de emprendimiento, también es muy importante que desde el espacio en el cual ustedes, en su conexión con las obras sociales, se vinculan a las comunidades, también invitan a dar ese paso tan trascendental que requerimos en el país.

Porque yo creo cuando hablamos de emprendimiento, nosotros no estamos haciendo un culto de alguna manera, al dinero como un fin, sino más bien todo lo contrario, que se entienda de parte del emprendedor, que cuando alguien toma ese riesgo y quiere cimentar un negocio, y hace de ese negocio una fuente de empleos formales, está ayudando a que las sociedades trasciendan.

Ese pilar que nosotros tenemos, también quiero invitarlos, a que en el marco de esa libertad religiosa, entendamos su importancia para todos los colombianos.

Y quiero concentrarme hoy en el más importante de los pilares que nosotros tenemos en el Gobierno, y es la equidad. Porque cuando hablamos de equidad, el llamado que nosotros hacemos a Colombia, es a entender que la justicia social es fundamental, que sin justicia social nosotros no logramos sanar heridas eternas que se han consolidado en el país.

Pero esa justicia social no nace por decreto, ni nace en la confrontación, ni nace en el ataque, al cual han sido sujetos muchas de las iglesias aquí presentes en otros países, porque algunos de los que más han posado en los años recientes de Latinoamérica como gobiernos entre comillas progresistas son los que han sido los principales enemigos de la libertad religiosa, y no solamente los han perseguido, sino que hoy de alguna manera, han generado también un éxodo de los liderazgos religiosos y no vayamos muy lejos, tenemos el reflejo aquí no más, en Venezuela.

Yo creo que cuando nosotros hablamos de equidad, la equidad también surge del poder estar compartiendo un escenario como este, y en que todos podamos entender que a través de la educación, que a través de la salud, que a través de las vías terciarias, que a través de las oportunidades de crédito, que a través de las microfinanzas, que a través de la conectividad, llegando a los que más necesitan, es como nosotros logramos zanjar muchas diferencias y cerrar nuestras brechas.

Esa invitación se las quiero hacer a ustedes, porque yo creo que el Día la Libertad Religiosa, también es una invitación a que todos en el liderazgo religioso, entendamos que esos son propósitos comunes, porque este Gobierno no está ideologizado, este Gobierno no está anclado a esos debates anacrónicos, muchas veces, que algunos tratan de mantener vivos, simplemente para tener una opción de poder entre izquierda y derecha.

Yo creo que los grandes debates que tiene la sociedad hoy, son más entre demagogos y pedagogos, y mucho más, entre los que quieren trascender entre la grandeza y los que quieren solamente el éxito electoral.

Por eso mi invitación cuando les hablo de equidad, es a que entendamos que, en la educación no hay ni izquierda ni derecha. Tan sencillo, la educación debe ser de calidad y debe ampliar permanentemente la cobertura.

Que la salud no es un tema ni de izquierda ni de derecha, sino de tener un sistema digno para las personas más necesitadas y vulnerables en la sociedad, y así yo podría seguir refiriéndome a muchos más sectores.

Pero yo le he pedido a la Ministra (del Interior), Nancy Patricia Gutiérrez, que este día no sea, solamente, una celebración y encuentro, sino que también sea un día de trascendencia, ante este gran episodio, que estamos viviendo en este momento.

Yo quiero que la política de Libertad Religiosa que Lorena (Ríos Cuéllar, Directora de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior) nos ha ayudado a trabajar con la Ministra, sea una política viva, participativa, incluyente, y que nos permita pasar también del discurso a la acción permanente.

Y eso se logra con la calidad de los proyectos, con la calidad de las iniciativas, con el respeto que se infunde desde el Gobierno, y que también se requiere, llegue a los gobiernos locales.

Yo quiero que esta política de libertad religiosa tenga gran difusión. Porque miren cuando yo hablo de unir a los colombianos, aquí están los hechos. Si todos nosotros somos capaces de unirnos en torno a propósitos comunes ¿por qué no pasa lo mismo en la política?

¿Por qué algunos simplemente quieren declararse en la oposición, muchas veces insulsa? Yo entiendo que en la política hay oposición, de alguna manera yo la ejercí, pero siempre la ejercí más que en la oposición, en la proposición. Porque si hay algo que se cuestiona, en la otra mano siempre tiene que haber una propuesta constructiva.

Uno de los grandes ídolos de los historiadores de la época romana fue Marco Aurelio. Y decía siempre: si no es verdad no lo digas, principio de la prudencia. Y, si tienes algo que aportar que sea para bien. Esos son principios de la prudencia, así queremos nosotros gobernar a Colombia.

Hemos enfrentado dificultades y seguirán siendo muchas. Pero necesitamos que ustedes, también, nos ayuden a enfrentarlas y sacarlas adelante.

Yo quiero que las iglesias mantengan este diálogo permanente con el Gobierno. Con la Ministra, con Lorena, con Marta Lucía (Ramírez, Vicepresidenta de Colombia) y conmigo. Que nosotros podamos nuevamente invitar al pueblo colombiano, a entender que todas las iglesias, todas, tienen un interés superior y es la trascendencia del ser humano.

Yo quiero, que esta política pública, nos permita llegar a todos a los territorios, y que hagamos estos encuentros en los territorios, periódicamente.

Una de las características de los talleres Construyendo País es que hay una mesa de Asuntos Religiosos, y ahí han participado todas las iglesias.

Los quiero ver más y quiero, también, en mis recorridos regionales ir a visitarlos, y que hablemos sobre esta agenda de trascendencia nacional que queremos materializar desde el Gobierno.

Porque ustedes ayudaron a construir el Plan Nacional de Desarrollo (PND). Ustedes participaron en los debates y nos orientaron en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y eso hay que reconocerlo, pocos planes de desarrollo en la historia de este país habían tenido una participación tan amplia en plural y tan constructiva, como la que tenemos en el ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’.

Dicho todo esto, yo creo, apreciados amigos, que nuestro gran compromiso con Colombia, está en que todos, en el liderazgo que ejercemos, podamos invitar al ciudadano a desarmar los prejuicios.

Lo que más nos hace daño en Colombia es el prejuicio, es el asumir siempre una posición contraria por parte del otro, y eso no se logra si todos los que estamos acá, no hacemos lo propio.

Dicho todo esto, habiendo hecho esta oración desde el corazón, los quiero invitar a que disfrutemos este desayuno, a que disfrutemos este diálogo y a que este día siga siendo un día grande para todos los colombianos, y que cada año vayamos teniendo un mejor esquema de celebración.

Pongámonos en la tarea para que el año 2020, esto que estamos haciendo en este recinto, en la casa de todos los colombianos, trascienda a la casa más grande que empieza en La Guajira y termina en el Amazonas, que tiene la riqueza inmensa del Orinoco y también la profundidad del mar Pacífico y nuestro litoral.

Que el año entrante podamos hacer de esta celebración, algo que en la pedagogía, llegue al corazón de todos los colombianos.

Muchísimas gracias

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