Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la presentación de la Política de Defensa y Seguridad para la Legalidad, el Emprendimiento y la Equidad

Foto: Nicolás Galeano - Presidencia

Fuerte Militar de Tolemaida, 6 febrero de 2019.

Buenos días a todos.

Quiero empezar por hacerle un reconocimiento desde el corazón, desde el alma, a todos los héroes de Colombia. A todos nuestros soldados, a todos nuestros policías, a todos nuestros infantes de marina, a todos los integrantes de la Fuerza Aérea colombiana.

Hoy es un día muy especial de nuestro gobierno. Estamos próximos a cumplir 6 meses, después de haber tomado juramento en la plaza emblemática de Bolívar, donde tuve el honor de decirles a los colombianos, que este gobierno cree profundamente en la seguridad como vehículo para la construcción de la paz en Colombia.

Y que ese espíritu está plasmado, como tantas veces lo he expresado, en el propio escudo de Colombia, cuando habla de ese balance de Libertad y Orden.

La paz de cualquier país se cimienta en el pleno ejercicio de las libertades, pero las libertades solamente se pueden proteger, exigir y hacer cumplirles si tenemos de manera diáfana y sin ningún tipo de duda, la consolidación del orden.

Por eso hoy, cuando lanzamos la Política de Seguridad para la Legalidad el Emprendimiento y la Equidad, lo hacemos porque entendemos que la seguridad es un valor democrático. Que la seguridad es un bien público y que es el más puro de los bienes públicos, porque es el que le permite a cualquier ciudadano, sin importar su nivel de ingreso, su condición, su ideología, sentirse en un país de plena democracia y de plenas libertades.

Soy un fiel creyente que el matrimonio perfecto entre Seguridad y Justicia edifica el concepto de legalidad. Y el concepto de legalidad en una sociedad tiene que motivarnos para que toda la Fuerza Pública esté en las condiciones, en las capacidades, en la virtud y en el accionar de hacer cumplible el artículo 2 de nuestra Constitución Nacional, cuando se refiere al deber del Estado de proteger la vida, la honra, los bienes, los derechos y las libertades de todos, en todo lugar del territorio nacional.

Por esa razón, es que hoy venimos a lanzar una política inspirada en el heroísmo de todos los que nos han permitido construir la República y la nación colombiana.

Es una política de seguridad en armonía con el Plan Bicentenario y con el Plan Colombia Bicentenaria.

Es una política de seguridad que tiene la sincronía con el Plan Nacional de Desarrollo ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’ y que entiende que la construcción de una nación de equidad empieza porque ningún ciudadano se sienta intimidando, se sienta amordazado, se sienta arrinconado o amainado por las expresiones de la violencia.

Esa reflexión inicial la quiero poner en un contexto importante para Colombia, porque la seguridad no se puede confundir con guerra. La seguridad es lo que defienden nuestros Policías y nuestros soldados, toda la Fuerza Pública en general, defiende con claridad la institucionalidad.

Y aquí nuestra Fuerza Pública no está disputando poder con nadie, lo que está haciendo es cumplir y hacer respetar la Constitución de todos los colombianos.

Por eso, no pueden ser homologables las fuerzas que defienden legítimamente la Constitución, con estricto apego a los derechos humanos, con quienes pretenden desvertebrarla, quienes pretenden lacerarla y quienes han pretendido siempre por el camino del terror generar una ruptura en el sentimiento de la confianza ciudadana.

Hoy, cuando se presenta esta política, estamos ratificando que estas son las únicas Fuerzas legítimas que hay en este país para proteger a los ciudadanos colombianos.

Hoy más que nunca estamos planteando una política de seguridad moderna, integral, comprensiva, que mira a Colombia con todas las dimensiones. Una política de seguridad que reconoce en la biodiversidad, en nuestros páramos, en nuestros océanos, en nuestros ríos un patrimonio del país que debemos proteger.

Una política de seguridad que valora la participación diaria y la confianza que debe existir entre los ciudadanos y la Fuerza Pública.

Una política de seguridad que entiende que el monopolio de las armas recae sobre la Fuerza Pública y que, adicionalmente, viene a habilitar -de manera permanente- en las ciudades, en las veredas, en los territorios más agrestes el vínculo de la cooperación, de la participación cívica para alertar y para poder construir el trabajo mancomunado de la seguridad.

Esta política tiene también como fundamento el control efectivo territorial, en tener una Fuerza Pública que se gana el corazón y la conciencia ciudadana por su comportamiento ejemplar. Nos sentimos orgullos de todos los miembros de la Fuerza Pública.

Sufrimos y lloramos cuando tenemos heridos o cuando vemos que se extingue la vida de alguien que ha estado dispuesto a darla por todos nuestros compatriotas.

Y que esta sea la ocasión para que más allá del minuto de silencio que realizamos le demos un aplauso que se sienta en inmensidad y en la memoria de todos los héroes que ha tenido nuestro país.

Esta política de seguridad mira hacia los activos económicos de la nación, mira hacia el medio ambiente, mira hacia cada una de las regiones con un sentido de especialidad y de respuesta efectiva.

Esta política de seguridad tiene unas líneas que merecen ser compartidas en detalle. La primera, esta política de seguridad concibe la disuasión como un mecanismo efectivo para la consolidación de la paz.

Mira también, con profunda intensidad, el hecho de aplicar en la disuasión la desmovilización individual de los miembros de los grupos armados organizados para que se sometan a la justicia.

Y también busca que en la presencia territorial reestablezcamos las Redes de Participación Cívicas y en tan sólo 6 meses de gobierno la hemos quintuplicado y, próximamente, a lo largo de este año llegaremos al millón de ciudadanos vinculados a la Red de Participación Cívica. ¿Para qué? para que la ciudadanía le dé su apoyo a la Fuerza Pública y la Fuerza Pública le dé su apoyo a la ciudadanía. Porque la seguridad es de todos los colombianos como lo dice esta política de seguridad.

Quiero hacer énfasis en que esta capacidad disuasiva y también ofensiva y sancionatoria está el fortalecimiento de las capacidades, la formación integral del miembro de la Fuerza Pública del siglo XXI.

No solamente está la persona que tiene la formación castrense o policiva, sino que la complementa con un sentido de humanismo, de conocimiento de las tecnologías, de tener la capacidad de ver más allá de lo evidente y de tener unas capacidades analíticas únicas que nos permitan ser cada vez más efectivos.

Esta política de seguridad en ese énfasis disuasivo, también se concentra en que tengamos cooperación con otros países para enfrentar el delito y el crimen transnacional.

También ve a Colombia con las capacidades de ejercer un mejor control fronterizo con tecnologías satelitales, con sistemas de seguimiento, valora profundamente la inteligencia, la contrainteligencia como herramientas para la protección de nuestra soberanía y de nuestra seguridad ciudadana.

Esta política de seguridad hace un llamado a la unificación de las Fuerzas, unificación en las tares operacionales y unificación en la respuesta efectiva al ciudadano.

A mí me complace que en seis meses le hayamos cumplido a Colombia con varios principios. El primero, que tanto dije: que yo sería un Comandante en Jefe en los territorios, dándole afecto a la Fuerza Pública como lo he hecho. El Presidente no duerme en hoteles sino en los batallones con los héroes de Colombia. Los saluda, les estrecha la mano, les expresa su cariño y, al mismo tiempo, los motiva a ser cada vez más efectivos al servicio del pueblo colombiano.

En seis meses de gobierno son más de 30 Consejos de Seguridad que hemos realizado y seguiremos en el territorio expresándoles a ustedes lo que ustedes significan para Colombia.

Muchas gracias, Fuerzas Militares por brindarme ese cariño y ese afecto.

Ese hecho de ver el trabajo unificado, nos ha demostrado que en seis meses hemos podido judicializar más de 10 mil delincuentes y haber golpeado con efectividad al Clan del Golfo, a Los Puntilleros, a Los Pelusos, al grupo terrorista Eln y lo hemos demostrado también con hechos tan contundentes como ha sido la operación contra alias ‘David’, contra alias ‘Guacho’ y, recientemente, la que se hizo contra ‘Rodrigo Cadete’.

Lo que demuestra que unidos somos invencibles y que la Fuerza Pública unida, cooperante, estructurada, en sincronía, como lo ha demostrado el Cecoes (Comando Conjunto de Operaciones Especiales), es la mejor herramienta para desvertebrar cualquier amenaza del terror.

Esta política de seguridad también se integra con la Ruta Futuro para enfrentar el crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos. Colombia no puede seguir viendo ese crecimiento exponencial, porque entre 2012 y agosto del 2018 el país pasó de 50 mil hectáreas de cultivos ilícitos a más de 180 mil.

El reto para nuestro Gobierno ha sido inmenso, pero hemos expandido los grupos de erradicación manual y estamos listos a restablecer toda la integración de herramientas, buscando que le quebremos, de una vez por todas, el espinazo a esa ruta expansionista de los cultivos ilícitos y lo haremos con todas las herramientas que van desde la erradicación manual hasta el desarrollo alternativo, pasando por la precisión.

Que van también con la desarticulación de las redes de microtráfico y que van de la mano con fortalecer las herramientas para derrumbar las cadenas de lavado de activos o, lo que es todavía más pernicioso, con las redes de asocio, con los carteles de la droga internacionales.

Esta política también mira la seguridad ciudadana con una gran expectativa, con un gran desarrollo logístico en el terreno. Con cámaras de seguridad, con sensores de sonido, con tener mejores redes de integración con taxistas, con comerciantes, inclusive, invitando a la participación de la ciudadanía para despejar los parques y las zonas escolares que han sido capturadas por jíbaros.

Es una política de seguridad que tiene una meta clara y que la vamos a cumplir señor Ministro (de Defensa, Guillermo Botero), y es que llegaremos al 2022 con la más baja tasa de homicidios de los últimos 30 años en Colombia, lo que demuestra que aquí no solamente hay un discurso, sino que hay un sentido de indicadores para transformar la confianza ciudadana en algo cada vez más impetuoso y sólido.

Y tengo que hacer referencia también a que queremos tener una Fuerza Pública en total compromiso con la defensa de la soberanía y el entender que la cooperación internacional es importante. Una Colombia que está en la OTAN transmitiendo conocimientos, como lo está haciendo exitosamente con los programas de desminado o como lo está haciendo, capacitado muchos países en las mejores técnicas contrainsurgentes.

Eso muestra que tenemos hoy las mejores Fuerzas Militares y de Policía de la historia de nuestro país, justo en el año del Bicentenario, donde este año marcaremos la ruta para liberarnos del asecho del terrorismo, porque Colombia, más que nunca, está lista a salir de esa horrible noche, de ver el terrorismo como un vehículo, con el cual se quiere llegar al oído del Estado.

Yo quisiera que esta política que van a desagregar muchos analistas y que ahora, seguramente, escucharemos testimonios en los medios de comunicación de nuestros altos mandos, de nuestro Ministro Defensa (Guillermo Botero) explicándola.

Yo quiero decir que esta política de seguridad llega en un gran momento, en un momento donde Colombia unida ha rechazado el terrorismo y quiero hacer unas referencias:

La primera referencia que quiero hacer es que no puede existir en nuestro país ninguna ideología y ninguna causa que justifique un asesinato, un secuestro o un acto de barbarie como el que se presentó hace días en la Escuela General Santander.

Que nosotros no tenemos una actitud ni terca, ni pendenciera, ni mucho menos bravucona, si no coherente y lógica con la construcción de la seguridad.

Cuando asumí la presidencia dije que íbamos a evaluar qué había ocurrido durante 17 meses de negociación que tuvo el gobierno anterior con el Eln, y encontramos 400 actos terroristas, más de 111 homicidios y algunos secuestros.

Y dijimos que este Gobierno no va ni a mesas ni a negociaciones hasta que se liberen los secuestrados y se les ponga fin a los actos criminales.

¿Cómo respondieron? Con barbarie, como lo describió el Papa Francisco, con el odio del terrorismo y, por eso, hoy quiero que quede claro al que el país que este Gobierno no va a permitir que la violencia y el terror sean métodos para ganar ningún derecho y ningún privilegio, y que, por el contrario, lo vamos a derrotar de la mano con las instituciones, la Fuerza Pública, la Fiscalía y la justicia, pero haremos respetar a Colombia con toda la firmeza que reclama nuestra nación.

Y quiero también hacer referencia y hacer una distinción, porque hoy estamos acá con nuestros generales, con nuestros policías, y quiero que los colombianos sientan que este Gobierno tiene un compromiso genuino de ayudarles a las personas que quieren dejar la violencia y hacer un camino de reincorporación.

Hemos visto como muchos miembros de la Fuerza Pública han ayudado a hacer efectivo ese compromiso, pero que quede claro, que no vamos a permitir la reincidencia y no vamos a ser permisivos con los que quieren volver al narcotráfico o aterrorizar al pueblo colombiano. Que los que pretendan el camino del bien tendrán un país que los acoge, y los que quieran seguir el camino de la violencia tendrán la suerte de ‘Rodrigo Cadete’ o de alias ‘Guacho’, porque no vamos a permitir que se vuelva a humillar la generosidad del pueblo colombiano.

Eso también quiero dejarlo claro, porque esta Política de Seguridad va en armonía con facilitar la reincorporación de los que genuinamente quieren acariciar el camino de la convivencia, pero será implacable con los que quieran volver a la delincuencia.

Termino estas palabras haciendo referencia a una política de seguridad que va de la mano con una visión de desarrollo, porque nuestro Plan de Desarrollo se llama ‘Pacto por la Equidad’ y la equidad se construye con seguridad con legalidad y justicia, la equidad se construye cuando la seguridad permite que se asienten negocios y se genere empleo.

Y la ambición que hemos marcado en el plano Social es para sacar 1.5 millones de personas de la pobreza extrema, 3.4 millones de personas de la pobreza, multiplicar por cinco la cobertura de los Jóvenes en Acción, permitir que más de 300.000 estudiantes vayan gratuitamente la universidad pública, permitir que más de 336.000 campesinos tengan la agricultura por contrato, que llevemos los bienes públicos a las zonas rurales.

La seguridad es el camino para edificar es equidad y hoy, ante los héroes de Colombia, a quienes les agradezco su entrega y su valentía, su patriotismo y su fervor, que extiendo también a sus familias, quiero decirles: que la política de seguridad que se lanza hoy, en el marco del Bicentenario, es para que Colombia, cada día, se sienta más orgulloso de nuestros héroes. Que cuando veamos un soldado, un policía sintamos el deseo de abrazarlos y de saludarlos, de estrechar sus manos, de mirarnos a los ojos y de expresar gratitud.

Este año, cuando vemos el Bicentenario recordando las obras titánicas de nuestros padres fundadores de Bolívar, de Santander, de Sucre, de Córdoba y tantos más, tenemos que ver en nuestros héroes esa encarnación y que este Bicentenario será el Bicentenario de una política de seguridad que llega al corazón de Colombia, no para propiciar la guerra, sino para construir la paz, con legalidad, emprendimiento y equidad.

Muchísimas gracias

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