Palabras del Presidente Iván Duque en la apertura de la conmemoración del Bicentenario de Colombia

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la apertura de la conmemoración del Bicentenario de Colombia

Foto: Efraín Herrera - Presidencia

Pore, Casanare, 18 de diciembre de 2018.

 

Muy buenas tardes.

Me emociona profundamente estar en esta bella tierra del Casanare.

Cada vez que está uno en esta bella región se siente parte viva de su gente. Gracias por hacernos sentir en casa.

¡Que viva el Casanare! ¡Que viva Pore!

Estoy realmente emocionado de estar hoy, 18 de diciembre de 2018, con ustedes.

Un día como hoy, hace 200 años, en esta tierra, heroica y patriótica, se reunieron nuestros padres fundadores, nuestros héroes, para iniciar la gesta de esa última etapa de la campaña libertadora en esta tierra.

Aquí surgió la voz de un gran héroe, de Juan Nepomuceno Moreno, uno de los grandes iconos de nuestra historia, que a veces se ha quedado olvidado en los anaqueles de las bibliotecas.

Pero hoy queremos rendirle un homenaje a Juan Nepomuceno Moreno, que fue el primer Presidente interino después de que se firmará acá en Pore la declaración de la libertad que nos dio a nosotros esas raíces de la era republicana.

Un aplauso para honrar la memoria de este héroe, de esta tierra casanareña.

Juan Nepomuceno Moreno fue uno de esos héroes que tuvo siempre una convicción de libertad. Estuvo al lado de José Antonio Páez, más conocido como el ‘León de Apure’.

Con él, con el Libertador, enfrentaron a Tomás Boves, las más grandes dificultades, por la escasez de armamento, para enfrentar la superioridad de quienes en ese momento privaban del sueño libertador a esta tierra.

Pero fue algo superior, algo que llevamos siempre en el corazón todos los colombianos, lo que les dio la fuerza y la superioridad.

Esa gran resiliencia de convertir todas las adversidades en oportunidades, de enfrentar las dificultades y erguirse para proteger siempre el sueño de un mejor mañana.

Esa figura de Juan Nepomuceno Moreno tiene que estar presente en nuestros corazones para recordar esa gesta, de estos lanceros llamados centauros, que como la figura mitológica, era la compenetración del humano con el caballo. En aquella época mitológica se hablaba del centauro como aquellos que lograban dominar con el espíritu humano, cualquier ímpetu animal.

Aquí los centauros fueron la compenetración de la valentía, de la gallardía, con la capacidad de dominar a los caballos para ejercer la superioridad.

Con muy pocas vestiduras, con muy débil armamento, emprendieron el camino con el Libertador, pasaron el páramo de Pisba, enfrentaron las adversidades y las inclemencias de la naturaleza, pero tenían ese sueño de construir país, de construir Colombia.

Y fue así que, cruzando el páramo, le dieron a nuestro país, en agosto de 1819, nuestro nacimiento como nación.

Hoy les rindo homenaje a todos esos héroes. Hoy le rindo homenaje al Libertador Simón Bolívar, a Francisco de Paula Santander, que aquí en esta tierra empezaron esa gesta final, y que a partir de allí nos demostraron que Colombia es una tierra grande. Que Colombia es una tierra donde vale más lo que somos capaces de construir con propósitos comunes, que cualquier diferencia política.

Hoy recuerdo esas voces que están en los signos de nuestros departamentos. Hoy recuerdo esos testimonios que han sido configurados en los más solemnes libros de historia.

Y quiero reconocerles algo a esos padres fundadores de nuestra República: que aprendieron la lección de la Patria Boba, que nos evitó poder concretar el sueño republicano de independencia en 1810.

Razones de que no se puede andar con ponzoñas, de que no se puede andar con componendas y con trapisondas obstaculizando el desarrollo.

Por eso los padres fundadores de 1819, aprendiendo todas esas lecciones, nos permitieron a nosotros iniciar un anhelo republicano pensando en la educación, pensando en el desarrollo industrial, pensando en el desarrollo regional, pensando en la separación de poderes.

Y fueron dando pasos para tener constituciones, llegar a la Constitución de Cúcuta en 1821, darle vida a las finanzas públicas con el apoyo de José María del Castillo y Rada, o pensar en la estructura del Poder Judicial con la genialidad de siempre, de José Ignacio de Márquez.

Toda esa historia de patriotismo, toda esa historia de heroísmo, nos tiene que servir hoy como colombianos, para examinarnos 200 años después. Para entender cuáles han sido nuestros errores y cuáles han sido nuestros grandes éxitos. Para entender que, por encima de las diferencias políticas de momento, tiene que haber algo más sublime, algo más grande, y eso es lo que tenemos que hacer de cara a este Bicentenario.

Aquí no puede haber diferencias entre izquierda y derecha. Aquí no podemos caer en los ideologismos.

Hoy, cuando iniciamos este camino para la conmemoración del Bicentenario, tenemos que pensar en ese gran Pacto por Colombia, que se los quiero proponer a ustedes con ese Plan de Desarrollo Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad.

Hoy tenemos que liberarnos de la pobreza extrema, tenemos que liberarnos de la corrupción, tenemos que liberarnos de la violencia, tenemos que liberarnos del pesimismo.

Hoy tenemos que unirnos, como lo hicieron esos padres fundadores, pensando en cómo Colombia debe tener una educación que les llegue a los niños de todos los territorios, como lo decían ahora estos jóvenes del Colegio Rafael Uribe Uribe.

Hoy tenemos que pensar, en que los recursos públicos se tienen que invertir de manera transparente, para que les lleguen a los municipios de Colombia las oportunidades, la infraestructura anhelada.

Hoy tenemos que invitar a Colombia a soñar con la ciencia y la tecnología.

Hoy tenemos que invitar a Colombia a soñar con la cultura como un vehículo para que la creatividad y la grandeza y el talento permitan construir mejores oportunidades.

Hoy tenemos que pensar, de manera decidida, en que hay millones de colombianos que deben convertirse en propietarios de una vivienda digna.

Hoy debemos pensar en cómo llega el emprendimiento a cada rincón del territorio.

El Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad busca que en todo el territorio tengamos legalidad, que derrotemos el crimen, que tengamos una sociedad ausente de miedo, y que tengamos el criterio emprendedor que también distinguió esa primera etapa de nuestra era republicana.

Hoy los quiero invitar a que todos participemos en la construcción de ese plan de desarrollo, de esa hoja de ruta para los próximos cuatro años, y que también nos tiene que llevar a ver mucho más largo en el horizonte del tiempo.

Hoy los quiero invitar a que, con la mano en el corazón, entendamos que trabajar por la salud, por la educación, no tiene concepción de izquierda ni de derecha.

Hoy debemos preocuparnos, no por el fracaso de quien está en el otro lado de la contienda política. Hoy tenemos es que pensar cómo podemos jalar juntos hacia el mismo propósito nacional.

Este Bicentenario tiene que ser la oportunidad para que nos unamos. Tiene que ser la oportunidad para que superemos las diferencias, mezquinas muchas veces, y nos preocupemos por aquellas cosas que son trascendentales.

Me complace estar acá en Pore.

Me complace recordar cada paso libertador.

Me complace pensar en la fuerza de los héroes de Colombia.

Me complace pensar en esa hidalguía llanera, que está presente en las arpas, en el joropo, que está presente en el cariño de su gente.

Que hoy empiece este camino de conmemoración, para que Colombia se una, para que le mostremos al mundo que somos grandes y que, así como fueron grandes nuestros héroes para darnos la libertad, hoy tenemos que darnos una segunda libertad y es liberarnos de las diferencias y concentrarnos en la construcción de una Colombia grande.

Gracias Pore, gracias Casanare, por la gloria que le han dado a Colombia.

Que empiece esta celebración.

¡Qué viva Colombia!

Muchísimas, muchísimas gracias.

(Fin)

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