Palabras del Presidente Iván Duque en la firma del decreto reglamentario para combatir el microtráfico de drogas en espacios públicos

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la firma del decreto reglamentario para combatir el microtráfico de drogas en espacios públicos

Foto: Nicolás Galeano - Presidencia

Bogotá, 1° de octubre de 2018.

 

Muy buenos días a todos y a todas.

Quiero saludar al señor Presidente del Congreso de la República, doctor Ernesto Macías Tovar.

Saludar a los ministros y ministras del despacho que nos acompañan: la Ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez; la Ministra de Justicia y el Derecho, Gloria María Borrero; el Ministro de Defensa, el doctor Guillermo Botero; el Ministro de Salud, el doctor Juan Pablo Uribe; la Ministra de Educación, la doctora María Victoria Angulo.

Saludo también a los miembros del equipo de gobierno de la Casa de Nariño.

Saludo con mucha gratitud la presencia del Señor Fiscal General de la Nación, el doctor Néstor Humberto Martínez Neira. Muchísimas gracias por estar acá, señor Fiscal.

Saludo también al señor Contralor, al doctor Carlos Felipe Córdoba.

Saludo también al Alto Mando Militar y de Policía.

Saludo a los presidentes y directores de los partidos políticos.

Saludo también a todos los alcaldes y alcaldesas que nos acompañan esta mañana. A los gobernadores y gobernadoras.

Su presencia hoy es un gran mensaje a toda la ciudadanía colombiana, que demuestra que la defensa de los derechos de la ciudadanía, de los niños, la protección del espacio público no tiene ni ideología, ni color político. Es el firme compromiso de un país.

Saludo también a la Directora de Asocapitales, al presidente de la Federación Colombiana de Municipios.

También saludo con mucho afecto a los rectores y rectoras de colegios que nos acompañan esta mañana, y a un grupo muy importante de jóvenes que han querido respaldar esta causa.

Yo quiero darles a todos ustedes la bienvenida a este acto, donde nosotros estamos firmando un decreto. Un decreto que le da las herramientas a la Fuerza Pública, a la Policía, para destruir la droga en las calles de nuestras ciudades.

Destruir cualquier dosis, por supuesto. Y se hace en lo que yo llamo la continuidad de una política de Estado. Hace un tiempo se expidió esta Ley, la 1801 del 2016. Es el Código de Policía.

Código que fue sancionado por mi antecesor. Y que fue, además, promovido en el trámite legislativo por el entonces Ministro del Interior, el Ministro de Justicia, y que contó con un amplio respaldo de los partidos políticos en el Congreso de la República.

Reglamentar una política de Estado es una señal, primero de continuidad en los postulados que fueron aceptados en el trámite del Congreso y que además válida este principio contenido en el artículo 140 del Código de Policía, a partir del cual –y me permito decirlo– comportamientos contrarios al ciudadano e integridad en el espacio público –dice el Código de Policía–, portar sustancias prohibidas en el espacio público.

También el propio Código de Policía en su artículo 92 es muy claro cuando se refiere a comportamientos que atentan contra la actividad económica. Y señala en el numeral octavo: almacenar, elaborar, poseer, tener, facilitar, entregar, distribuir o comercializar bienes ilícitos, drogas o sustancias prohibidas por la normatividad vigente, por las autoridades competentes.

Así y en muchos más apartes del Código de Policía se hace referencia al daño que genera para la ciudadanía la droga.

Y yo creo que hoy nosotros como colombianos no nos podemos sentir ni cómodos, ni mucho menos complacientes, ni mucho menos tolerantes con una situación de aumento del consumo en las ciudades. Y que como lo muestran las estadísticas, es desolador, porque se está empezando a consumir drogas desde edad muy temprana.

Niños desde los 9, 10 y 11 años están empezando el consumo. Muchos jíbaros están situados a las afueras de los colegios. En muchos espacios públicos se consume con bastante libertinaje.

Y en fin, se está dejando crecer un problema que sin duda es un problema de salud pública, pero al mismo tiempo es el precursor de muchos caminos de la criminalidad en ciudades y municipios del país.

Por esa razón nosotros debemos ser claros en darles las herramientas y la legitimidad a nuestros policías para que en el espacio público hagan cumplir este código y puedan destruir esas sustancias ilegales.

Pero esta no es la única medida. Esta medida debe ir acompañada de muchas más herramientas que nosotros iremos reglamentando e iremos presentándole a la ciudadanía colombiana.

Empezando por las más elementales. Se requiere una gran campaña de alerta y de prevención, que la vamos a empezar a través de los medios de comunicación y también con los colegios del país, para que los colegios de nuestro país empiezan a generar esa conciencia, desde edad temprana, de rechazo a las drogas y las sustancias ilegales.

Y hay que hacer ese ejercicio también con los padres de familia. Todos los que somos padres tenemos que asumir esta tarea como una tarea propia para transmitirles a nuestros hijos esos valores y rechazar las drogas.

Pero qué importante es que la Policía tenga esa legitimidad en el espacio público, para destruirla. Para que se sienta en el país que no vamos a dejar que los parques y que las zonas aledañas a los colegios se sigan convirtiendo en un lugar donde los jíbaros se sienten a sus anchas.

Vamos a enfrentar a los jíbaros, los vamos a judicializar.

Vamos también a seguir facilitando la denuncia ciudadana con la línea 167 que hemos habilitado con la Policía Nacional. Vamos a trabajar con la Fiscalía –señor Fiscal su presencia hoy es muy importante–, porque la ley define claramente cuáles son esas dosis que deben conducir a la judicialización.

Y la medida que hoy estamos presentándole a Colombia reconoce varias cosas: Primero, que no se trata de llevar a la cárcel al consumidor. Se trata de quitarle la dosis y destruirla.

¿Por qué?

Porque esa sustancias le hacen daño a la salud pública y les hacen daño a los niños y son sustancias prohibidas en el espacio público.

¿Qué queremos también con esa medida?

Que tenga su pedagogía. Que los que hoy se sienten en libertinaje en las calles, sepan que las calles no van a consumir, ni van a portarla. Y que, obviamente si son requisados aleatoriamente y se les encuentra la sustancia ilegal, pues se procederá conforme al código de Policía con las sanciones establecidas allí de carácter administrativo. Pero se les va a quitar y se les va a destruir.

Esto también lo quiero amarrar con un precepto constitucional. El artículo 44 de nuestra carta política, es muy claro cuando dice ‘los derechos de los niños están por encima los derechos de los demás’.

Y el espacio público es un espacio también de convivencia y de presencia de muchos niños. En los parques, en las calles.

Entonces como los derechos de ellos están por encima de los demás, esta medida también es para protegerlos a ellos y que tengan entornos sanos en el espacio público donde ellos se mueven.

¿Y qué queremos?

Que con esta medida muchos padres de familia que hoy padecen esa tragedia de ver a sus hijos en la drogadicción o en el consumo, sepan que desde el Estado queremos evitar que en los entornos más cercanos puedan tener personas ofreciéndoles o comercializándoles.

Y que también vamos a apoyar la tarea de los padres al proceder de esta manera diáfana y clara, que está, no solamente en el Código de Policía, sino que también ha hecho parte del pronunciamiento jurisprudenciales del Consejo de Estado, donde protege a la ciudadanía y valida la función del Estado para hacer valer la no presencia de sustancias ilegales en nuestras calles.

Yo creo que estos son mensajes que nos deben hacer sentir a nosotros orgullosos como colombianos.

Sí es cierto, lo que es enfrentar las sustancias ilegales y las drogas es un desafío global de múltiples responsabilidades. De responsabilidades de los productores y también de los países consumidores, de los que tienen precursores químicos, y así lo dijimos en el discurso Naciones Unidas.

Pero yo celebro que cuando muchos quieren ver que se tira la toalla, 130 países nos reunimos en la Asamblea de Naciones Unidas, con el liderazgo del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, el Secretario Guterres; con el liderazgo también del Gobierno de los Estados Unidos, para decir nosotros no vamos a aceptar el fracaso como teoría y no vamos a aceptar la adicción como el futuro de nuestras sociedades.

Eso nos tiene que a nosotros motivar todos los días a que la combinación integral de herramientas nos permita reducir ese alarmante incremento del consumo en nuestro país. A que tengamos la misma conciencia ciudadana que se ha tenido con otro tipo de sustancias nocivas para la salud una motivación permanente.

Y yo veo alcaldes y gobernadores de distintas regiones, de distintos partidos, de distintas ideologías hoy, unidos por la defensa del interés público. Es un gran mensaje para Colombia.

Yo veo acá, niños, jóvenes, que también quieren liderar en sus colegios esas campañas de sensibilización y de rechazo a las drogas.

Y veo la presencia de tantas instituciones. Yo celebro y agradezco mucho su presencia también Contralor. Porque sé que su compromiso no solamente es por liderar un ente de control, sino su motivación personal como padre de familia, pero también como usted lo ejerció cuando estuvo al frente de la Federación de Departamentos.

Esta es una causa de todos y yo espero que con esta medida nosotros le estemos diciendo a la sociedad entera: no queremos ver a las calles en zonas de tolerancia con la droga. No queremos ver a los parques convertidos en refugios de jíbaros. No queremos que consumidores empiezan a darles mal ejemplo a los niños en el espacio público o en los parques.

Queremos que padres de familia, que educadores, que el Estado a través de los medios, que la Policía también a través de estas herramientas, que la línea 167, nos permita a todos como colombianos asumir esta tarea de rechazar las drogas con un enfoque de salud pública, con un enfoque de protección del espacio público, con un enfoque de protección de la infancia y de la familia, y con un enfoque de tener en el espacio público un verdadero ambiente de convivencia.

Yo les pido a nuestras Fuerzas Policías presentes hoy acá, s nuestro Alto Mando, que con esta pedagogía que se ha venido haciendo y la que tendremos que seguir haciendo todos los días, lideremos ese trabajo de cooperación con la Red de Participación Cívica para denunciar las ollas, los jíbaros.

Para que nosotros tengamos una ciudadanía que también nos alerta y contribuye exitosamente a una sociedad libre de drogas.

Yo les quiero decir a todos los amigos de la prensa, y a todos los medios de comunicación, respetando su independencia y su libertad: el apoyo de los medios es vital en esta tarea.

Tiene que ser un apoyo libre, por supuesto, creo en la libertad de prensa. Pero los invito a que a través de sus plataformas, de sus mecanismos de información, también contribuyamos a ese rechazo social y colectivo a las sustancias ilegales que tanto daño le hacen a la sociedad.

Hoy es un día importante para Colombia. Estamos cumpliendo nuestra palabra. Y sobre todo, empieza esa tarea donde con pedagogía, sanciones administrativas, promoción de buenos hábitos, tengamos en estos cuatro años una sustancial derrota de ese incremento en el consumo de sustancias ilegales y de drogas.

Que Dios bendiga a Colombia.

Muchísimas gracias.

(Fin)

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