Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque Márquez en el Festival Smart Films / Tercer Congreso de Economía Naranja ‘La Revolución Audiovisual’

Foto: David Romo - Presidencia

Bogotá, 14 de septiembre del 2018.

 

Muy buenos días a todos ustedes. Yesenia, es un gusto estar acá en esta gran Feria de Economía Naranja pero, sobre todo, de creatividad, de ingenio, de talento; felicitaciones por este maravilloso festival. Un aplauso para Yesenia, por favor (...).

Yo hoy estoy con el orgullo de ser Presidente de la República inaugurando este festival, pero yo quisiera por un minuto quitarme esa investidura y hablarles desde un ángulo de mi vida que añoro mucho y que es quizá la razón por la cual estoy acá.

Yo he sido gestor cultural, tuve a mi cargo la división de cultura del Banco Interamericano de Desarrollo, recorrí América Latina haciendo proyectos culturales, y para mí no hay algo más importante en el tejido de una sociedad que la cultura, que la forma como se apropia de la cultura.

Por eso para mí la cultura no tiene ni ideología ni color político, tiene que ser algo que nos una a todos. Y es esa motivación lo que me permitió en el Congreso de la República impulsar la Ley Naranja, que la respaldaron casi todas las personas que estaban allí, y que hoy se está reglamentando y que se va a materializar, porque la cultura debe ser de todos.

Quiero empezar con una anécdota, algunos me la han escuchado, pero a mí me marcó. Hace aproximadamente 90 años, el poeta Federico García Lorca fue a inaugurar la biblioteca de su pueblo Fuente Vaqueros – España, y pronunció un discurso breve pero de un gran contenido, donde él decía que si tuviera hambre pediría medio pan y un libro, porque no hay peor hambre que el hambre de conocimiento, que no se puede saciar.

El maestro García Lorca con esas palabras nos estaba diciendo que la cultura sirve para sembrar brechas, que la cultura no le pertenece a nadie, que no es exclusiva de un grupo o de otros, sino que es para toda la sociedad y el talento la puede multiplicar.

Yo los escuchaba hace un rato hablando de los locos que estaban haciendo cine con un celular. Pues cuando empezamos a trabajar el concepto de Economía Naranja, con Felipe Buitrago, también nos dijeron: Ustedes están locos. Porque la idea de todos los que andan estudiando la economía es creer que este sector es un sector marginal, que sí, que ahí está, pero es un sector chiquito.

Con Felipe Buitrago –que ha sido el gran predicador también de la importancia de la Economía Naranja–, nos dimos a la tarea de sacudir el árbol y mostrarles que los que estaban locos eran los otros, porque este sector representa en un país como Colombia –si se suman todos los sectores que la componen–, casi el 3 por ciento del PIB.

Eso es tres veces lo que aporta el café a la economía colombiana y casi 1,5 veces lo que aporta la minería; emplea a más de 600 ó 700 mil personas directa e indirectamente; tiene un potencial enorme para las exportaciones y es un gran generador de empleo y de valor agregado.

Si alguien no entendía el peso de esto, nosotros empezamos a demostrarles con ejemplos claros lo que esto significa en el mundo. La famosa Represa de las Tres Gargantas en China –el proyecto hidroeléctrico más grande de la historia de la humanidad–, costó 25 mil millones de dólares, y duró casi 25 años en consolidarse desde el momento en que alguien pensó en el proyecto y se materializó.

Resulta que los 10 musicales más famosos de Broadway, en el mismo periodo, generaron ventas en boletería y en mercadeo de 27 mil millones de dólares. Dos mil millones de dólares más que el proyecto hidroeléctrico más grande del mundo.

Entonces estamos hablando un sector que está para quedarse, que representa transformación y que está compuesto por cuatro grandes áreas donde están los festivales, los carnavales, la gastronomía, los museos, los centros arqueológicos, y es todo lo que podemos definir como patrimonio.

Tiene también las artes escénicas: teatro, danza, títeres, zarzuela, opera y cualquier otro, y las artes visuales, donde tenemos fotografía, donde tenemos el cine, donde tenemos unas expresiones digitales que cada día van tomando más fuerza, como la que nos convoca hoy.

Están los medios, la radio, la televisión, los medios digitales, están las creaciones funcionales, la arquitectura, el diseño, la publicidad, todo esto conforman este sueño y este anhelo que es la Economía Naranja a la cual tenemos que apostarle.

Pero lo que la acelera, lo que la va a convertir todos los días cada vez en una herramienta cada vez más poderosa, es la tecnología, porque hoy ustedes desde su celular están haciendo cine, otros están haciendo fotografía, están compartiendo contenidos de manera acelerada, y eso va a ser cada vez más intenso en la medida en que la inteligencia artificial, el internet de las cosas, se vaya profundizando.

Entonces la oportunidad está allí y no podemos dejar que la oportunidad se nos vaya, y por eso es tan importante entender el peso de las industrias.

El cine necesita transformarse en nuestro país y ha tenido dos leyes buenas –una ley del 2003 y una más reciente del 2013–, que han permitido que el país crezca el número de largometrajes, pero seguimos teniendo el reto que decía Yesenia, pocos días en cartelera.

Sigue muchas veces el mercado capturado por la distribución mayorista, que viene de los mercados anglosajones, y tenemos que desarrollar nuestra propia identidad de un mercado del cine y tenemos que darle a conocer a la sociedad la riqueza el cine, para que muestre el impacto que también tiene en otros sectores de la economía.

Iluminación, sonido, doblaje, producción, pro-producción, maquillaje especializado, música especializada para ese tipo de producciones.

Aquí tenemos un gran potencial y lo que pasa muchas veces es que hay empresas y hay gobiernos que les termina pasando, que no se dan cuenta que les ocurre lo mismo de la película El Sexto Sentido, sus ideas se están muriendo porque no están innovando; como decía el niño, creo que veo a gente muerta.

Realmente hay muchas empresas que las estamos viendo y se están muriendo porque no están innovando, porque no han entendido esa conexión con la cultura, porque no han entendido que las expresiones digitales cinematográficas o de cortometrajes pueden ser un vehículo para conectar con la sociedad.

A otras empresas o a otros gobiernos les pasa lo de Benjamín Button, nacieron viejas, están todavía con ideas viejas, con concepciones viejas, y la sociedad está evolucionando a unas velocidades tremendas; y hay otros que, por ejemplo, no se han dado cuenta de que les pasa que creen que el futuro es por allá lejos y resulta que el futuro es ya.

Marty Mcfly en ‘Volver al Futuro’, no me acusen pero yo fui a la premier, estaba chiquito pero fui a la premier, Marty McFly, ustedes recuerdan ese reloj que tenía el carro Delorean, que nosotros mirábamos el futuro lejos, y resulta ya llevamos tres años después del futuro de la película.

El futuro es ya, no podemos demorar las decisiones que debemos tomar como país para impulsar estos sectores y convertirlos en protagonistas de nuestra realidad y de nuestro desarrollo.

Entre otras cosas, porque muchas veces pasa lo de Forrest Gump: la vida es como una caja de chocolates y no sabemos con qué nos vamos a encontrar. Muchas veces por estar demorando decisiones, cogemos el chocolate y nos damos cuenta de que ya cuando lo cogimos, hay otro que lo está haciendo mejor, más rápido, y está ganándonos espacios en la economía digital con las expresiones culturales.

La invitación que tenemos que hacer todos hoy es como la de Don Vito Corleone: hay que hacerle a la sociedad una propuesta que no se pueda rehusar. Y la propuesta que tenemos que hacer es la innovación, es la Economía Naranja, y son todos estos sectores que son los que van a transformar económicamente un país: van a generar empleo, van a generar cadenas productivas, y tenemos que llevarlos a que coproduzcan, a que co-comercialicen, a que co-protejan, porque ahí tenemos una ebullición de talento en el país, y el Estado tiene que mirar ese talento para ayudarlo a que se convierta en ese motor. Esa es la razón por la cual creo que tenemos que innovar todos los días.

Hay un director de cine, que a mí me encanta, que se llama John Ford, fue el gran héroe de las películas de vaqueros, John Ford decía que la innovación es un ejercicio diario de pequeñas grandes cosas.

Siempre estamos esperando la gran mega-idea de innovación desde el Estado para apoyar a estos sectores. No. Hay pequeñas decisiones que podemos tomar, como las que hoy queremos tomar, y es que, por ejemplo, el Icetex empiece a abrir muchas más becas en el exterior para las profesiones que tienen que ver con esta nueva economía, en cine, en música, en diseño, en publicidad.

Tenemos que apuntarle a que también desde lo regional tengamos recursos para que podamos tener centros donde se reúnan los artistas y toquen y creen sus compañías de danza, y lo queremos hacer, por ejemplo, desde Findeter. Pequeñas decisiones que se pueden activar ya y que no requieren esas mega-instancias.

Pero apuntarle a esto requiere también valentía. Y esa es la película famosa de John Ford, donde el protagonista era un sheriff que se estaba yendo y estaba colgando ya sus pistolas y se iba, y se entera de que ese día venía el gran malandro hacia el pueblo, y él tiene ese dilema y decide nuevamente ponerse sus armas y enfrentar el reto. Aquí no podemos colgar ni los guayos ni colgar los cinturones, tenemos que estar es activados a los desafíos que vienen. El Estado no puede estar colgando sus responsabilidades, pensando que alguien lo va a hacer mejor por el Estado.

El Estado no tiene que ser el paternalista, ni el que le da todo a la industria, pero el Estado sí tiene que ser el que le ayude a la industria para que crezca, para que se convierta en el motor que el país anhela.

Por esa razón hay que volver a las cosas que nos inspiran. El Estado no se está preocupando por las cosas que nos inspiran en esta industria. Ustedes recuerdan la famosa frase de Citizen Kane, que ya el protagonista muriendo decía: ‘Rosebud’. Y empezaban a investigar qué era eso y se encontraban con que era el trineo que tenía cuando niño.

¿Realmente estamos haciendo cosas desde edad temprana para motivar esta industria? Cuántos de ustedes que están haciendo sus películas hoy, preguntan hacia atrás y dicen: De pronto a mí en el colegio nadie me motivó a hacer esto. De pronto no había política de talento en el colegio para que a mí me identificaran ese talento y me ayudaran a nutrirlo y fortalecerlo, para que cuando saliera del colegio y fuera a entrar a la universidad supiera con claridad cómo maximizar ese talento. Y aun así, ustedes se han encontrado con él en la universidad o después del colegio o de pronto tuvieron la buena suerte de tener un profesor que les ayudó a hacerlo.

Pero no tenemos un Estado pensando en que aquí tenemos una fuente eterna de recursos, basada en el talento de nuestra sociedad.

Por eso nuestra idea es que esto debe ser diciendo y haciendo. La Economía Naranja en Colombia ya es una realidad. Lo que tenemos es que potencializarla.

Yo estuve hace pocos días en San Jacinto, y en San Jacinto me encontré con cosas como ésta, esto fue en Amaga la semana pasada: jóvenes emprendedores culturales que nos saludaban y tenían una compañía de danza que la estaban presentando en distintos municipios de Antioquia y estaban rescatando jóvenes de la drogadicción o de la tentación de la violencia.

En San Jacinto, compañías de música, de artesanos, de danza, que se están dando a conocer en todo el departamento de Bolívar, que están generando sus propios ingresos.

Este fue el Festival Naranja que realizamos en Girardot hace seis fines de semana: 19 pequeños emprendedores naranja, desde productores de cine hasta un fabricante de guitarras eléctricas, que me motivó a comprarla y estoy esperando que me la llevé a la Casa de Nariño, para tocarlo un ratico.

Son cosas que Colombia está viviendo y qué vamos a hacer para que esto se crezca. Qué vamos a hacer para que, por ejemplo, los artesanos de la filigrana en Mompox, donde estuvimos la semana pasada, puedan hacer que sus joyas lleguen a Europa, a los Estados Unidos, a Canadá, y no se queden los márgenes de intermediación en el comercializador, sino que reconozcan el talento, que reconozcan la fuente de origen, la denominación de origen de esa técnica, y que permitan hacer transformación social de manera permanente.

Cómo vamos a hacer para que destinos turísticos como El Socorro, en Santander, donde estuvimos hace dos fines de semana, puedan ser conocidos por el resto del mundo y convirtamos el turismo en el amigo ideal, en el socio ideal de la Economía Naranja.

Yo veo aquí a los invitados internacionales que vienen hoy al festival, saludé a algunos visitantes internacionales que querían venir a Bogotá conocer esto. Pues resulta que el gran hermano que tiene turismo en Colombia es la Economía Naranja, y nos puede diferenciar a nosotros del resto la oferta turística del continente.

Y esto reconociendo que estamos ante un nuevo mundo, un nuevo mundo donde las habilidades del ser humano están cambiando.

Ustedes ven aquí la diferencia de los talentos que mencionaba el Foro Económico Mundial, en el 2015 y en el 2020, que iban a manejar el progreso profesional del ser humano.

Están cambiando en tan solo cinco años, ustedes se pueden dar cuenta, habilidades que antes no existían. Cómo estamos manejando el pensamiento crítico; tenemos capacidad de resolver problemas en equipo, qué tanta inteligencia emocional tenemos, cambios desde la forma en la que se entrena, en la forma en la que se educa y en la forma en la que se siente como profesional.

Colombia no puede quedarse por fuera. Y muchas veces tenemos la idea, algunos países, que creemos que somos muy grandes, y de pronto no nos hemos dado cuenta de nuestra real dimensión. No está mal aspirar a ser grande y no está mal aspirar a tener ese vigor, pero lo que no podemos es no dimensionar dónde estamos y qué nos hace falta para llegar a ser tan grandes como deseamos.

La gran apuesta que nosotros queremos hacer desde el Gobierno en estos cuatro años es sencilla. ¿Cuál es, cómo vamos a unir ese potencial y ese talento los colombianos y hacia qué? Yo creo que tenemos que saber combinar la creatividad naranja, el ímpetu naranja, con la tecnología y el conocimiento tradicional y el moderno, el nuevo, entender que la ciencia también juega un papel importante acá, pero no podemos olvidarnos de algo definitivo, y es el humanismo.

Nuestra educación tiene que estar pensada para que esos talentos se desarrollen pero siempre con el sentido de humanismo. De qué nos sirve a nosotros ser los mejores en las pruebas Pisa de matemáticas, si no conectamos esos resultados con el servicio hacia el ser humano. De qué nos sirve a nosotros simplemente tener un talento creativo y no poderlo conectar con lo que podemos emplear como herramienta para alertar a la sociedad e invitarla a tomar posiciones.

Aquí lo que queremos es que la naranja puede hacer exprimida, y que todos los que tienen el talento sientan que el Estado los va ayudar, y eso es lo que queremos hacer, con herramientas concretas.

Primero, vamos a crear la Cuenta Satélite de Cultura y Economía Naranja, para medir mejor cómo está el sector, cuántos empleos tiene, a dónde exportan, cuántas empresas hay, dónde están, cuáles son sus dificultades. Eso nos permite tomar mejores decisiones.

Vamos apostarle a fortalecer las instituciones, las públicas, las privadas, como este festival, las público-privadas, para en todo el país ese ímpetu se sienta y los artistas tengan esos espacios para exponer sus creaciones.

Vamos a desarrollar infraestructura cultural con la línea de Findeter. Vamos a apoyar el desarrollo de la industria. Y aquí hay dos anuncios que son importantes: el que mencionaba ahora el doctor Giraldo, que lo hicimos ayer y que hoy lo ratificó: vamos a crear dos instrumentos de financiamiento. En el caso de Bancóldex, una línea de crédito de 150 millones de dólares para apoyar a todos los emprendedores creativos del país con productos financieros de plazo y tasa. Y esto ya empezó.

De otro lado, con el Fondo INNpulsa, identificar dónde están estos emprendedores naranja y apoyarlos para que las empresas surjan, pero con un elemento adicional: vamos a crear el concepto de los bonos naranja, que son herramientas financieras donde a través de los mercados de capital podemos mejorar plazo y tasa. Y podemos lograr que los que inviertan están invirtiendo en el desarrollo cultural de nuestro país.

Pero en adición a eso, estamos también planteando que el Sena cree muchos más programas de formación técnica para capacitar en distintos elementos de la Economía Naranja a los jóvenes de nuestro país.

Yo hablaba hace unos meses con Andrés Calderón, uno de los grandes productores que tiene Colombia, y me decía: Hombre, no puede ser que en las series que nosotros hacemos estamos pagándole a una maquilladora, según estándares de Los Ángeles, 2.500 dólares semanales, y no las consigo en Colombia, me toca traerlas de otros países.

Lo que queremos es que el Sena también le apunte a esas necesidades de talento en todo el país. Escenógrafos, iluminadores, sonido, soporte, más los elementos centrales de la Economía Naranja. ¿Cómo podemos capacitar en animación digital, en producción y posproducción? ¿Cómo podemos generar ese matrimonio entre la universidad y los emprendedores para buscar ese talento?

Esas son las apuestas que queremos consolidar. Y debo decirles que hay algo que a mí me sorprende que está pasando en Colombia.

El país en muy poco tiempo está viendo que en lo digital estamos haciendo unas transformaciones grandes. Compañías como 1DOC3, Rappi, en tan sólo tres años la empresa llegó una valoración de mil millones de dólares, en tan solo tres años. Una empresa que muestra lo que los millennials son capaces de hacer cuando tienen las oportunidades y las herramientas.

Pero lo que no puede ser es que esas empresas surjan y no haya un entorno que les ayude a que tengan un camino más fácil para emplear más y generar más oportunidades.

Tenemos casos que ya conocemos como los de Tappsi o como los de TS o como los de ComproAgro. Si nosotros sabemos aprovechar lo que está pasando en lo digital y lo unimos con la Economía Naranja, lo que vamos a ver es que puede haber desarrollo de videojuegos, cada vez con más ímpetu.

Estos son dos juegos creados en menos de cinco años en Colombia con el mayor nivel de descargas en nuestro país. Y aquí se trata de entender que lo que hay detrás de este talento que está en este festival, de lo que ustedes sienten, tiene un objetivo que a veces algunos lo miran con cierto desdén, pero a mí me parece que es el gran objetivo de cualquier política de desarrollo: la felicidad de una sociedad.

Cuando un joven, cuando un profesional está trabajando en lo que tiene talento y no en lo que le toca, hay un ingrediente de felicidad tremendo. Cuando un emprendedor en este sector tiene la posibilidad de alcanzar el crédito que necesita, conseguir los inversionistas o entrar en la cadena que necesitan, estamos generando felicidad de manera dinámica en todos los que están trabajando en estos sectores.

Esto tiene que ser para que los desafíos, nuestros desafíos como sociedad, los miremos con la garra que tienen los escaladores. Ellos saben que hay riesgos, ellos saben lo que les pasa si cometen un error, pero tienen la garra para conquistar el sueño de llegar a esa cima.

Y esa es la cima que nosotros queremos trazar para Colombia: que nosotros generemos ese ambiente de hermandad, ese ambiente de fraternidad, esos acuerdos mínimos como país.

Yo estoy invitando a que los colombianos entremos a crear un ‘Pacto por Colombia’, y uno de sus pactos tiene que ser el pacto por la cultura y la Economía Naranja. Donde aquí no importa ni izquierdas ni derechas ni partidos, sino que entendamos que el poder de la cultura es un poder transformador y ustedes son el ejemplo de lo que podemos lograr.

Ese pacto por la cultura, ese pacto por la Economía Naranja, ese pacto por la transformación de lo digital y lo ancestral y el folclor y la herencia y al mismo tiempo la transformación, es lo que nos va a llevar a que nosotros tengamos, como principio central de la transformación de nuestro país, que la creatividad es de todos y que juntos lo vamos a lograr.

Me alegra estar en Smartfilms, porque aquí se demuestra que la creatividad, desde un celular, puede convertirse en el camino del progreso para muchos jóvenes.

Y este será el gobierno de la cultura, por la cultura. No en el papel, no en el discurso, sino con el compromiso que empieza desde la cabeza del Estado con el Presidente de la República.

Muchísimas gracias.

(Fin)

Relacionadas

/Multimedia/audios/93_Inauguracion4toFestivalSmartFilms_20180914.mp3