Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en la apertura del Congreso Internacional de TIC Andicom 2018

Foto: César Carrión - Presidencia

Cartagena, 29 de agosto de 2018.

Bueno, quiero en primer lugar darles las gracias a todos ustedes por invitarme esta mañana, por estar acá en Andicom.

Quiero agradecerle a usted doctor Manuel la amabilidad de sus palabras, su generosidad. Saludarlo a usted también señor Embajador Morishita, muchas gracias. Al Viceministro Watanabe, que también nos acompaña.

Y saludar a tantos amigos que han estado en el sector de las comunicaciones, que han estado en el sector de tecnología e innovación.

Yo quería hoy compartirles una presentación que tiene una reflexión sobre qué clase de país queremos ser en materia de ciencia, tecnología e innovación.

Y el mensaje que yo les he venido transmitiendo a todos los colombianos empieza por aquí: el futuro es de todos.

Y hay una frase de Woody Allen que es a veces es muy divertida. Él dice: “a mí me preocupa mucho el futuro, porque es donde voy a pasar gran parte de mi vida”.

Entonces, empecemos por acá. No es lo importante lo que nosotros estamos mirando sino cómo lo vemos.

Las sociedades hoy tienen una forma de ver la tecnología que es distinta y según la forma en la que sociedades vean la tecnología y vean los desafíos de la tecnología, logran ser ganadores en una era digital.

Por eso lo que yo he querido plantear desde hace mucho tiempo, cuando miramos al sector y cuando miramos a la sociedad colombiana, es que tengamos una claridad sobre las perspectivas.

Sí la perspectiva que tenemos es la correcta o si tenemos que cambiarla. Y si la vamos a cambiar, cómo lo vamos a hacer exitosamente.

Porque fácilmente podemos caer en un problema de perspectiva.

Que nosotros nos sintamos unos tigres y de pronto no nos hemos dado cuenta del tamaño.

Y sí, Colombia tiene una historia importante que contar. En los últimos 20 años la penetración de la tecnología en Colombia ha sido tremenda.

El aumento de los usuarios de la telefonía celular, acceso al Internet móvil, el tener muchísimas empresas trabajando en el desarrollo de aplicaciones, el haber consolidado centros de Business Process Outsourcing relevantes. Todos esos son logros que nosotros hemos tenido como país. Pero a pesar de todos esos logros seguimos también siendo un país de contrastes.

Entonces mientras unos tienen acceso a la tecnología, nos encontramos también casos como estos.

Este es el famoso puente del Distrito de Riego de La Doctrina en el departamento de Córdoba. Ese puente tiene una condición especial. Por alguna razón a alguien se le ocurrió hacer un puente de un solo carril, para cruzar de un lugar a otro, que conecta a un distrito de riego. Y cuando uno llega en el carro aparece un letrero que dice: Semáforo Humano. Para pasar, color verde y para detenerse, color rojo.

Y entonces estas dos personas que están en la parte alta del puente, el uno mueve la bandera verde y el otro mueve la bandera roja.

¿Por qué me parece importante plantear esto? Porque son contrastes. En otros lugares del mundo tendríamos esto resuelto con tecnología muy seguramente. O a alguien se le hubiera ocurrido por lo menos hacer el puente con dos carriles.

Pero bueno, esas son cosas para mí paradójicas.

Pero a lo que voy es, hay cosas que son muy desarrollistas en nuestra sociedad y otras comunidades de la sociedad colombiana que se han venido quedando cortas en el acceso a tecnología y en el acceso a muchísimas oportunidades digitales.

Y todo esto lo quiero enmarcar en los 11 años de la gran disrupción. Y yo digo 11 años de la gran disrupción, porque a partir del año 2007 el mundo empezó a dar unos cambios realmente exponenciales.

El 2007, Steve Jobs presenta el iPhone. Ya él nos está llevando a una plataforma tecnológica donde hay contenidos dinámicos, aplicaciones que nos cambian para siempre la fotografía, la música, la manera en la que compartimos contenidos digitales y la manera en la que interactuamos siempre.

En ese mismo 2007, Jeff Bezos, lanza el Kindle, y entonces de nuevo empieza a cambiar la forma en la que consumimos contenidos culturales digitales y podemos almacenar grandes cantidades de contenido en la palma de la mano.

Ese mismo año 2007 es el año en el que Jack Dorsey empieza a promover Twitter, es el mismo año en el que nacen plataformas como Change.org, donde tenemos participación ciudadana masiva frente a temas de Estado, de sociedad, de comunidad, para que la sociedad se haga sentir.

Es el mismo año en el que se gesta en la cimiento de Airbnb, es el mismo año en el que la plataforma Android toma vida y fuerza, y es el mismo año en el que Watson se convierte en el gran experimento de computación de Inteligencia artificial.

Cosas que están pasando, que nacen en el 2007 y que hasta hoy se han convertido en totalmente revolucionarias y esos ejemplos cambiaron para siempre la forma en la que nosotros aproximamos la Cuarta Revolución Industrial.

Y es allí donde debemos preguntarnos ¿y qué pasó en Colombia?

Sí, en Colombia después del 2007 pasaron cosas maravillosas. Hemos ido siguiendo esos desarrollos tecnológicos, pero como no podemos perder la perspectiva y no creemos el tigre, aquí tenemos que caer en cuenta de esto. El 50 por ciento de los municipios tiene un déficit en materia de redes de última milla. 50 por ciento de los municipios de un país que en lo urbano se siente muy digital, está rezagado en la manera en que las redes de última milla están acercando al ciudadano.

Pero tenemos otra y esta es todavía más dramática. El 62 por ciento del país vive en lugares donde la penetración del Internet, la telefonía, la telefonía móvil y la televisión están por debajo del 20 por ciento de cobertura.

Y eso es un reto. Yo no les cuento esto para para preocuparlos, lo que quiero es plantear: este es el reto. Porque si no nos damos cuenta, en materia de perspectiva, que esto tiene que cambiar, pues nosotros no vamos a tener la transformación en la cual aspiramos.

Y aquí viene una todavía más triste y es la brecha digital en Colombia.

La gran mayoría de las personas que están en estratos 1 y 2 tienen un acceso, una cobertura, una participación de estas tecnologías, qué es la mitad de los estratos de mayor ingreso en el país. Otro reto importante.

Y eso es lo que a mí me motiva decirles hoy qué es lo que queremos que Colombia sea en el entorno de la Cuarta Revolución Industrial, cuál es el compromiso desde el Gobierno en la Cuarta Revolución Industrial, porqué tenemos que sacudirnos en el contexto la Cuarta Revolución Industrial.

Y lo primero que hay que cambiar de perspectiva es esto.

Ya no podemos seguir viendo la discusión de las TICs como si fuera un tema de antenas, de cables, de sofisticación, sino que tenemos es que cambiar el chip y entender que eso se trata de una sociedad digital.

No podemos seguir viendo el Ministerio de las TICs como un instituto allá medio tecnificado donde nadie conoce muy bien lo que pase, muchos temas de regulación, porque en realidad lo que hay detrás es un articulador para poder conducir al país hacia una sociedad digital.

Y una sociedad digital es una sociedad donde la tecnología está dispuesta para mejorar la calidad de vida. La discusión de tecnología es una discusión sobre la calidad de vida de una sociedad. Qué puedo hacer con la tecnología para mejorar la calidad de la vida de todos los integrantes de una sociedad.

Y por eso las TICs es el área para mí más importante en los próximos años para mejorar la equidad en una sociedad. Y tenemos que cambiar ese chip y entender que por ahí es la cosa.

Eso por supuesto también implica que cambiemos la mentalidad en cosas tan tradicionales como la educación.

Si la sociedad entiende que lo que hay detrás de esto es calidad de vida, pues lógicamente lo otro que nos vamos a dar cuenta es que el maestro en una sociedad digital ya no es el que posee el conocimiento, sino es el curador del conocimiento, el que acerca al estudiante al conocimiento, el que le ayuda a discernir dónde tiene mejor información y mejores contenidos para la toma de sus decisiones en la sociedad.

Y entonces si ustedes me preguntan a mí cuál es la meta, qué es lo que nosotros queremos lograr, yo les diría, este país tiene que, primero, estar conectado al 100 por ciento.

Cerrar esa brecha que les contaba hace un rato, mejorar la participación en los estratos de menor ingreso, llevar esa conectividad con la mayor velocidad posible y lograr esa meta es lo que implica tener grandes cambios en la forma en la que opera el Gobierno en la Cuarta Revolución Industrial.

Y esta es la primera premisa que yo quiero plantear.

Si queremos lograr esa meta es 100 por ciento conectividad y transformar digitalmente el país para generar equidad, lo que tenemos que lograr es un matrimonio entre la inversión privada y el sector público.

Y para eso, si ese matrimonio se genera, es que podemos lograr el objetivo, porque el primero de todos es este: hay que desregular el sector.

El mundo se está moviendo hacia una desregulación. Y nosotros, por el contrario, seguimos teniendo excesos de regulación. Y seguimos manteniendo un entorno normativo donde muchas veces está ‘papá Estado’ con un zapato persiguiendo al bicho para que el bicho no se mueva, creyendo que es la represión regulatoria la que contiene el avance de las tecnologías.

No. Hoy tenemos que desregular. Y saber desregular también implica plantearnos qué tipo de regulador queremos. Movernos de pronto hacia un regulador único, moderno, que entienda la transversalidad de las tecnologías.

Tener además una reflexión como Estado de si queremos ser regulador y actor de mercado, porque si muchas veces caemos en ese dilema, tenemos es al Estado jugando un papel que se vuelve a ver si es incoherente o inconsistente. Ese es el primer punto.

El segundo es este. Lo que vayamos a hacer en el sector, lo que vayamos a estimular en el sector tiene que ser pro cobertura, tiene que ser pro beneficio, tiene que ser para irrigar el acceso a la tecnología.

Y a mí, por ejemplo, me sorprende como un país como España, después de la última crisis, hacia el año 2009 –crisis económica–, logró para el 2018 ampliar como ningún otro país de Europa, la cobertura de internet de alta velocidad . Y entonces aceleró el tránsito hacia el 5G, sin que ‘papá Estado’ tuviera que poner un solo peso, porque tomó decisiones regulatorias que les permitieron a los actores del mercado ser los que hagan ese trabajo.

Y también es bueno reconocer otra cosa. Seguimos teniendo en nuestro país mecanismos regulatorios donde están todos los operadores y resulta que el que quiere extender la red, tiene que compartirla con sus competidores.

Entonces, los que ya están grandes y tiene una gran participación de mercado pues no tienen el incentivo y el chiquito pues va a tener menos incentivos, porque si lo hace, les está abriendo el espacio a sus grandes competidores. Ahí también tenemos que hacer ajustes regulatorios serios.

Y por supuesto, aquí lo que tenemos que entender es que todas las plataformas, todos los usos de la tecnología, se tienen que empezar a conectar.

Colombia todavía no ha cerrado el 4G y ya tenemos que ir pensando en el 5G. Colombia, por lo menos, toma a veces decisiones que a todas luces no se logran entender.

Cuando estamos viendo el desarrollo de las aplicaciones móviles, cuando estamos viendo la penetración del internet móvil, entonces tomamos decisiones tributarias o regulatorias que lo que terminan es borrando con el codo lo que se hizo con la mano.

Y aquí lo que tenemos que darnos cuenta es no impidamos que la tecnología llegue a donde tiene que llegar, a todos los sectores, al de educación, al de minas, al de salud, al de justicia, a todos los que tenga la sociedad.

Por eso es tan importante la forma en la que nosotros tomamos las decisiones.

Pero viene esta otra. Muchos ‘uga uga’. Cuando digo muchos ‘uga uga’ es que necesitamos preocuparnos por la formación de una sociedad digital.

Y resulta que nosotros seguimos impartiendo muchas veces educación para una sociedad análoga y creemos que la educación digital es regalar tabletas o distribuir computadores, y en realidad lo que tenemos es que desarrollar las habilidades cognitivas y no cognitivas de una sociedad digital.

Y tenemos un déficit de ingenieros de sistemas en el país y muchas empresas de tecnología terminan sufriendo buscando ese capital humano que no lo encuentran cerca.

Por eso es tan importante lo que nosotros queremos plantear desde el Gobierno. Aparte de esas reformas regulatorias que les digo, es que en la formación académica, la tecnología empiece a jugar un papel dominante. Pero adicionalmente que en la formación tradicional del bachillerato, los últimos tres años, noveno, décimo y once, podamos también darle al estudiante educación técnica, para que cuando se gradúe, se gradué con el diploma de bachiller y con el diploma de técnico, y podremos empezar a darle una inducción digital hacia la economía digital.

Y a mí me sorprende que compañías, por ejemplo, como Rappi, se han especializado en darles entrenamiento a personas con ciertas habilidades para que puedan tener unos niveles de programación que son necesarios para la expansión de la compañía, por dar un ejemplo.

Y lo otro tiene que ver también con que tecnología no es solamente enseñar el uso del aparato, sino es la conexión entre el humanismo, entre la formación integral del ser humano y el uso de las tecnologías, porque es lo que nos permite tener Innovación social en una sociedad.

Esa es una obsesión que nosotros tenemos. Otra.

La tecnología tiene que estar dispuesta para cerrar brechas. Y nosotros estamos viendo que si llevamos la tecnología y llevamos la formación y la curaduría del maestro a los lugares más apartados del territorio y donde hay exclusión, empezamos a hacer también grandes transformaciones.

Porque muchos hablan “vamos a expandir la educación digital…”

Bueno, si queremos expandir la educación digital necesitamos internet de alta velocidad. Pero aparte el internet de alta velocidad, necesitamos el profesor curador que esté preparado para darle esos conocimientos de la Cuarta Revolución Industrial, donde en menos de 15 años pueden haber más de 10 profesiones que desaparezcan.

Entonces para nosotros cobertura, calidad y cerrar brechas es una prioridad.

Y diría otra. Aquí empiezan cosas que queremos transformar en la sociedad digital.

Colombia tiene que apostarle decididamente a que la justicia sea digital. A que tengamos el expediente electrónico, a que podamos hacerle el seguimiento a los expedientes en línea, a que tengamos denuncia en línea, a que podamos acceder a mecanismos alternativos de resolución de conflictos en línea, a que la unificación jurisprudencial esté en línea.

Y es lo que ustedes van a ver en la reforma a la justicia que nosotros vamos a presentar en los próximos meses, tiene un componente que estará terminado muy pronto, que son las reformas constitucionales.

Pero la otra, es esa justicia que queremos que se acercan al ciudadano, porque es lo que puede realmente revolucionar la manera en la que el ciudadano accede al servicio, pero también en la que el Estado mejora el servicio.

Solamente en año y medio, desde que está funcionando la plataforma entre la Fiscalía y la Policía Nacional para denuncias en línea, se ha logrado que en la ciudad de Bogotá el 62 por ciento de las denuncias hoy sea a través de estas plataformas.

Antes había muchas personas que eran víctimas del delito y no denunciaban. Entonces al no denunciar, no tenemos información lo suficientemente veraz; al no tener información lo suficientemente veraz, no podemos georreferenciar el delito; al no poder georreferenciar el delito tenemos menos capacidad para enfrentar las estructuras del crimen organizado.

Entonces justicia digital, prioridad nuestra.

Esta otra. Si queremos derrotar la corrupción, que es el anhelo de todos los colombianos, que no tiene color político, la tecnología puede ser instrumental. Utilizando ‘blockchain’ podemos hacer seguimiento y trazabilidad a mucha de la contratación estatal.

Utilizando el Big Data podemos detectar movimientos atípicos y patrones atípicos que alerten la capacidad investigativa del Estado. Y ahí queremos jugar. Queremos que esta tecnología sea una herramienta fundamental para el trabajo de denuncias ciudadanas, pero al mismo tiempo de identificar al corrupto y sancionarlo, ir tras él.

Otra prioridad a la sociedad digital, la salud.

Tenemos un sistema de salud donde en teoría no deberíamos tener integración vertical más del 30 por ciento. Eso quiere decir que dentro de un conglomerado de salud, solamente hasta el 30 por ciento puede ser contratado dentro de su misma red. Pero hay quienes abusan y tienen 50, 60 o 70 por ciento. Y no lo detectamos porque no estamos empleando la tecnología.

Si tenemos la contratación en línea, si tenemos adicionalmente la facturación electrónica, claro que vamos a poder ser más implacables en esto y desde luego también vamos a poder monitorear que exista la reserva técnica para el cumplimiento de las facultades del sector de la salud. Eso en la parte operativa.

Pero en lo otro, en lugares apartados podemos con la tecnología mejorar el diagnóstico, el acceso a la telemedicina, monitorear precios. Inclusive muchas familias de personas que se han visto afectadas por la exclusión van a poder acceder a la medicina en la cabecera municipal o en su lugar de residencia, utilizando técnicas que hoy se emplean para aplicaciones que tienen que ver con servicios de domicilio.

La tecnología en el sector de la salud. Utilizar aplicaciones diagnósticas, utilizar aplicaciones diagnosticas que van mostrando la evolución de distintos patrones del cuerpo humano, son herramientas que queremos brindarle a la sociedad colombiana, pero que solamente serán más exitosas cuando tengamos 5G.

Y obviamente donde también tengamos una desregulación que no nos obliguen a que poner una antena sea prácticamente un suceso monumental, porque tenemos que pasar por un largo proceso de debate para saber si la antena se necesita o no se necesita. Cuando lo que hay detrás es la mejora continua de la calidad de vida.

Esta otra. La facturación electrónica tiene que ser la gran herramienta para proteger las finanzas del Estado.

Tenemos un país de 48 millones de personas donde solamente tenemos 2.7 millones de declarantes de renta. Y tenemos además un país donde puede haber 9 mil personas que tienen ingresos de más de 50 millones de pesos mensuales, que no están pagando lo que deberían pagar de impuestos.

Y es muy difícil conocer cómo está su estructura de costos porque, como separan los ingresos laborales de otros ingresos, pues tienen tarifas muchas veces sustancialmente inferiores al del resto de contribuyentes de personas naturales.

Pero más allá podemos encontrar la evasión del IVA. La sola evasión de IVA en Colombia supera los 20 billones de pesos al año.

Entonces la facturación electrónica también es una herramienta con la que queremos jugar para mejorar la fiscalización, para hacer más eficiente la labor del Estado y tener también más recursos para la inversión social.

Y hay que ver cómo vamos, en ese entorno de regulación, facilitar el acceso de la ciudadanía a la tecnología. Y a la tecnología de última gama.

Porque siempre que empieza la discusión de impuestos relacionados con el acceso a la tecnología hay este prurito de ir aumentando la tributación conforme el valor del instrumento, cuando en realidad lo que queremos es que el ciudadano tenga más fácil acceso y por ese más fácil acceso pueda consumir mejores productos y al consumir mejores productos tenga mejor calidad de vida y al mismo tiempo estimule el desarrollo en el país de economías como el desarrollo de aplicaciones móviles, entre otras.

Y viene esta otra decisión: Ciberseguridad.

Hay unos que son ‘ugas ugas´ por naturaleza. Hay otros que son ‘ugas ugas’ por temor. Que cuando van a visitar a la tía a Estados Unidos todo lo compran por Amazon o para que le llegue a la tía en Nueva York, pero le tienen pánico a usar la tecnología y el comercio electrónico en el país porque sienten que hay debilidades en materia de ciberseguridad. Robo de imagen, robo de personalidad, etcétera.

Y la verdad es que estamos cojos, en materia de ejecución de la ley tenemos leyes que en teoría son muy buenas, guiadas por las mejores prácticas, pero la verdad es que a la hora de ser implementadas tenemos una gran dispersión institucional.

Entonces no hay un gran doliente sobre la ciberseguridad, no se dimensiona el impacto de la ciberseguridad y resulta que lo que el país pierde hoy por brechas de ciberseguridad es una millonada de dólares.

Con lo cual nosotros podríamos inclusive hacer mucha más inversión en términos de cobertura.

Entonces qué queremos.

Una regulación en materia de ciberseguridad moderna, ágil, pero con una gran respuesta institucional, con doliente, para enfrentar la médula del problema y caerles a los peces gordos que están detrás de este negocio.

Esta es mi obsesión.

Yo me pregunto hacia dónde queremos que juegue Colombia en esta Cuarta Revolución Industrial.

Y mi obsesión es que acá tengamos en Colombia centros de robótica, de Internet de las Cosas, de computación en la nube, de inteligencia artificial.

Y queremos que se constituyan empresas para que Colombia sea un gran jugador en el sector.

Pero muchas veces la política tributaria del país ha estado diseñada para hacerle al empresario este tipo de aproximaciones una carrera de obstáculos,

Por eso en la reactivación económica que estamos proponiendo, y lo vengo diciendo hace mucho tiempo, quiero que saquemos adelante la exención del impuesto de renta por cinco años a todas las empresas que se constituyan para estos sectores y generen un mínimo de empleos en el país, para que generemos esa gran capacidad de inversión que se necesita.

Si eso lo hacemos bien, estamos generando un mejor entorno emprendimiento. Y un mejor entorno de emprendimiento también significa –y hace parte de nuestro programa de reactivación económica– que acabemos tantos trámites innecesarios.

Hoy una empresa tiene que ir a distintas ventanillas. Que la Dian, que la UGPP, que el Invima. Y cada una por aparte.

Con el Ministro José Manuel Restrepo estamos empezando a diseñar esa ventanilla única de comercio y emprendimiento digital, donde el Estado pueda facilitar al empresario una sola ventana donde pueda ser ese esa multiagencialidad de manera sencilla.

Y lo otro, este es un país de 68 mil resoluciones y más de 17 mil decretos en los últimos 16 años –un poco más– que entorpecen la forma en la que sector privado opera.

Ahí también tenemos que, por cada regulación nueva, ser capaces de eliminar dos o tres innecesarias.

Y tenemos también que ponernos la camiseta con una tarea. El emprendimiento también necesita que tengamos un sistema tributario más simple y que a la pequeña y mediana empresa que está naciendo, a todas, a toda la pequeña y mediana, le podamos bajar de manera razonable la carga tributaria para que pueda invertir más y generar más empleo, dentro de una lógica de emprendimiento orientada también hacia esa sociedad digital.

Y yo tendría que decirles que el Estado debe empezar por ejemplo. El Gobierno tiene que empezar por ejemplo.

Esto nos lo estamos tomando en serio porque queremos una Colombia moderna.

Y he designado en la Presidencia de la República un Alto Consejero para la Transformación y la Sociedad Digital en Colombia, que esté trabajando con el Presidente en diseñar estas políticas, trabajarlas con las ministras, con los ministros y que Colombia juegue en un horizonte de corto, mediano, largo plazo, a que tengamos esa sociedad digital.

Esa es una gran transformación del estado que hemos empezado en la Presidencia de la República. Por primera vez una consejería presidencial pensada para la sociedad digital. Otro mensaje que quería compartir con ustedes.

Y desde luego, la otra gran tarea que nosotros tenemos frente a nosotros es cómo el ciudadano va a aprovechar la sociedad digital en su entorno al conocimiento. Para hacerlo tenemos que pasar del discurso a la acción.

Primer compromiso que quiero plantearles a ustedes y lo van a escuchar de la Ministra estos días.

Vamos a presentar en las próximas semanas la ley de modernización de las TICs para que tengamos esa regulación necesaria y que todos los actores del sector puedan conectarse con esa visión de sociedad.

Si eso lo logramos, tendremos un Estado más moderno, más eficiente, más transparente y más equitativo.

Desregulación, sociedad digital, ampliación de la inversión, emprendimiento, facilidad para la expansión de las redes, facilidad y seguridad jurídica para que las redes se puedan asentar en los tiempos necesarios, hacen parte de la visión nuestra con un regulador totalmente distinto y con la posibilidad de que los nuevos emprendimientos del sector se constituyan en fuentes de empleo para la sociedad colombiana.

Esta visión hace parte de la visión general de país nuestra. Legalidad, emprendimiento y equidad, los tres pilares. La transversalidad de la sostenibilidad del medio ambiente y la transversalidad de la innovación, que es el gran clamor de la sociedad colombiana.

Si esto lo construimos entre todos, vamos hacer del emprendimiento y la tecnología algo de todos y no de unos pocos.

A eso los quiero invitar en esta reflexión de Andicom y que ustedes sepan que aquí lo que tienen es, no un Presidente, sino un colombiano que desea que la tecnología haga parte del futuro de todos.

Muchísimas gracias.

(Fin)

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