Palabras del Presidente Iván Duque Márquez en la conmemoración de los 90 años del Batallón Guardia Presidencial

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque Márquez en la conmemoración de los 90 años del Batallón Guardia Presidencial

Foto: Efraín Herrera - Presidencia

Bogotá, 22 de agosto de 2018.

 

Esta mañana para mí tiene enorme significado, porque nuestro país está a un año de conmemorar su bicentenario.

Y si bien este batallón hoy conmemora 90 años, desde el momento en que el gobierno del Presidente Miguel Abadía Méndez se constituyó, lo cierto es que su historia es mucho más larga.

La historia de este batallón se remonta a la conocida guardia de honor que protegió y acompañó al Libertador Simón Bolívar. Guardia de honor que estuvo al lado de grandes hombres, Francisco de Paula Santander; que estuvo también al lado de general Urdaneta y acompañó con muchos de sus hombres a grandes héroes de la patria como José María Córdova y Antonio José de Sucre.

El primer edecán de la guardia de honor fue Guillermo Fergusson, un hombre leal, un hombre de entrega total al servicio de la Patria, y que puso a prueba ese gran símbolo de la protección de la Presidencia en aquella noche aciaga, conocida como la noche septembrina, donde Guillermo Fergusson puso su vida por delante para la protección del Libertador.

Esa historia se extiende después con esos 90 años de historia. Y fue esta misma guardia la que entregó su vida para proteger la integridad del Presidente Mariano Ospina Pérez en la noche del Bogotazo.

Fue la misma que cuando las balas asesinas quisieron destruir la Justicia en los años 80, mientras, se producía el despliegue del resto de la Fuerza Pública, fueron los primeros en salir a la defensa del Poder Judicial y de la estabilidad de la República.

Esta Guardia Presidencial tiene un lema que recoge lo que significa el honor al servicio de la democracia: En defensa del honor hasta la muerte. La guardia muere pero no se rinde.

Ese lema es el que cada uno de los miembros que está presente en esta mañana para rendir este homenaje a la evolución histórica de la República, debe llevar en su corazón. Porque el reto más grande que tiene nuestra patria hoy, es evitar que los grupos armados organizados, que los grupos residuales, que los que pretenden seguir apelando al secuestro a y la violencia para ganar canonjías con el Estado, sigan prosperando.

Yo sé que las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia, como lo han hecho siempre, están a la altura de consolidar la victoria. Porque nuestras Fuerzas Militares y de Policía le han demostrado siempre a Colombia que su entrega a la defensa de la Constitución Nacional y a su artículo segundo, que demanda la protección de la vida, honra y bienes de los colombianos, siempre es lo que prevalece.

Cada uniforme, cada casco, cada fusil, cada bayoneta, cada medalla, cada charretera, lo que presenta hoy es el honor de la República y quienes están en esta guardia tienen un privilegio y es el estar al lado del Presidente como símbolo de la unidad del pueblo colombiano.

Por eso le he dicho a Colombia que el pilar de nuestro Gobierno, el primer pilar, es la legalidad. Y la legalidad significa que en ningún lugar del territorio vamos a permitir que la violencia siga siendo el obstructor de las libertades.

Y que de cara al Bicentenario, remarcar la legalidad como principio no es otra cosa distinta que hacer de la seguridad y la justicia los mayores garantes del ejercicio pleno de las libertades de todos los colombianos.

Me honra ser el Presidente que está en estos 90 años entregando la medalla que recoge el nombre de Guillermo Fergusson. Pero me honra aún más que como Presidente de la Republica con un gran respaldo ciudadano, el más grande de nuestra historia electoral, invite a que, de cara al Bicentenario, los colombianos nos liberemos de tantos males.

El Bicentenario debe ser la oportunidad para liberarnos del secuestro, liberarnos de la extorsión, liberarnos del fleteo, liberarnos de las voladuras, liberarnos de cualquier intimidación.

Pero el Bicentenario también tiene que ser la oportunidad para liberarnos de la corrupción, liberarnos del clientelismo, de la politiquería. Tiene que ser la oportunidad para liberarnos del odio, liberarnos de la pequeña conseja, trapisonda o componenda, que distrae el ejercicio de lo público hacia los intereses más sublimes de la República.

El Bicentenario tiene que ser la oportunidad para liberarnos de cualquier tentación mezquina y construir un programa de futuro que una a toda Colombia.

Esta mañana recordaba yo que siendo un niño mi abuelo, Hernando Márquez, me traía a mirar desde la reja los cambios de guardia. Recordaba cómo algunas mañanas del 20 de julio, mi abuelo me traía de la mano a ver a cada uno de los miembros de la Guardia Presidencial desfilar y portar con honor ese escudo que dice Liberad y Orden.

Hoy tengo el honor de recordarlo y de dirigirme a ustedes como su Comandante en Jefe para indicarles que este homenaje que les rindo se lo rindo en nombre de todos los colombianos.

¡Qué vivan nuestras Fuerzas Militares y de Policía! ¡Qué viva nuestro Ejército Nacional!

¡Que viva el Batallón de Infantería de Guardia Presidencial!, símbolo inequívoco de la unidad y la defensa de la democracia en nuestro país.

Muchísimas gracias.

(Fin)

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